Y en fin, perdonad por Dios,
Señora, que os hable así,
Que si yo estuviera en mí
No estuvierais en mí vos.
Solo quiero suplicaros
Que de mí recibais hoy,
No solo el alma que os doy,
Mas las que quisiera daros.
III.
Un justo medio.
Dos dudas en qué escoger
Tengo, y no sé cual prefiera,
Pues vos sentis que no quiera,
Y yo sintiera querer.
Con que si á cualquiera lado
Quiero inclinarme, es forzoso,
Quedando el uno gustoso,
Quede el otro disgustado.
Si daros gusto me ordena
La obligacion, es injusto
Que, por daros á vos gusto,
Haya yo de tener pena.
Y no juzgo que habrá quien
Apruebe sentencia tal,
Como que me trate mal
Por trataros á vos bien.
Mas por otra parte siento
Que es tambien mucho rigor
Que lo que os debo en amor
Pague en aborrecimiento.
Y aun irracional parece
Este rigor, pues se infiere,
Si aborrezco á quien me quiere,
¿Qué haré con quien me aborrece?