Edipo

Cara Antígona, hija mía, ¿qué os sucede?

Antígona

Veo venir hacia nosotros una mujer montada en un corcel soberbio, un casco a la manera tesaliana cubre su cabeza y sombrea su frente... ¿Qué creer? Será... No..., mi espíritu no acierta... Yo aseguraría..., pero no... No sé qué decir. Desgraciada, no puede ser otra... A medida que se aproxima la alegría brilla en sus ojos, me sonríe. ¿Cómo dudar que es a Ismena a quien veo?

Edipo

¿Qué decís, hija mía?

Antígona

Que es a vuestra hija, mi hermana Ismena, a quien diviso; el sonido de su voz puede ahora confirmároslo.

ESCENA VI

Los precedentes, ISMENA