El Coro

¡Bien merecéis, Edipo, tanto vos como vuestras hijas, que nos interesemos por vuestras desgracias! Ya que os anunciáis como el salvador de esta comarca, vamos a aconsejaros lo que debéis hacer.

Edipo

Amigos míos, dadme esos consejos hospitalarios; estoy pronto a seguirlos.

El Coro

Comenzad por purificaciones en honor de las diosas de las que habéis empezado por invadir la morada y de las que vuestros pies han hollado el suelo sagrado.

Edipo

¿Y de qué modo haré esas purificaciones? Extranjeros, dignaos decírmelo.

El Coro

Id, por de pronto, con mano respetuosa a esa fuente sagrada, que no se agota nunca, por agua pura para vuestras libaciones.