Edipo

¡Hijas mías, hijas mías! ¿Algún habitante de estos lugares querría traerme al virtuoso Teseo?

Antígona

¿Qué razón, padre mío, os hace desear su presencia?

Edipo

El rayo alado de Zeus me conducirá en breve a los infiernos. Enviad cuanto antes en busca del rey.

El Coro

Escuchad con qué ruido terrible, el dios hace murmurar su rayo. Nuestros cabellos se encrespan de espanto, nuestro corazón se hiela, los relámpagos aumentan e inflaman los cielos. ¿Cuál será el fin de tal presagio? Lo tememos: no en vano tiene lugar; alguna calamidad le seguirá... ¡Oh Éter, oh Zeus!

Edipo

Hijas mías, mi término, predicho por los oráculos, ha llegado: no hay ya medio de evitarlo.