¿Y quién sabe si vuestras distinciones son admitidas entre los muertos?

Creón

Los enemigos, después de la muerte, no se hacen amigos.

Antígona

Yo me asocio para amar, y no para aborrecer.

Creón

¡Bueno, id a los infiernos a amar a quien gustéis! En cuanto a mí, mientras respire, no me dominará una mujer.

El Coro

Ved a la tierna Ismena alarmada por su hermana, deshecha en lágrimas ante la puerta del palacio; una nube de dolores extendida sobre sus ojos altera su rostro enrojecido; las lágrimas resbalan por sus mejillas delicadas.

ESCENA III