¡Llevadme, llevaos a este insensato que, a su pesar, te ha hecho perecer, hijo mío, lo mismo que a vos, cara esposa! ¡Infortunado! No sé ya dónde dirigir mis ojos y mis pasos: todo ha huído de mis manos; y una desgracia superior a mis fuerzas se ha desplomado sobre mi cabeza.

ESCENA VII

El Coro

¡Cuán preferible es la prudencia a la fortuna! Hay que guardarse de ofender a los dioses. La escandalosa vanidad de los hombres presuntuosos les atrae con frecuencia crueles suplicios que les enseñan demasiado tarde a conocer la prudencia.

Fin de ANTÍGONA


ÍNDICE


[EDIPO REY]Págs.
[Acto I]. [7]
[Acto II]. [17]
[Acto III]. [31]
[Acto IV]. [51]
[Acto V]. [71]
[EDIPO EN COLONA]
[Acto I]. [87]
[Acto II]. [117]
[Acto III]. [127]
[Acto IV]. [145]
[Acto V]. [165]
[ANTÍGONA]
[Acto I]. [179]
[Acto II]. [195]
[Acto III]. [211]
[Acto IV]. [225]
[Acto V]. [233]