No la llamaréis vos sólo: la llamaré yo también en mi socorro.

El Coro

Príncipes, cesad. He ahí a Yocasta que sale del palacio; viene a punto para mediar en vuestra querella.

ESCENA III

Los precedentes, YOCASTA

Yocasta

¡Infortunados! ¿Qué combate es ese de palabras imprudentes con que os humilláis uno a otro? ¿No os avergonzáis, en medio de las miserias públicas, de suscitaros además males domésticos? Entrad en vuestro palacio, Edipo; vos, Creón, volved al vuestro. No hagáis de una pequeña causa un gran motivo de pena.

Creón

Hermana mía, se trata de una suerte cruel que me prepara Edipo, vuestro esposo, haciéndome escoger entre estos dos suplicios: el destierro o la muerte.

Edipo