Sabed, pues, que al pedirme esa gracia me pedís a mí mismo o mi destierro o mi muerte.

El Coro

Ponemos por testigo al sol, el más brillante de los inmortales; perezcamos abandonados de los dioses y de nuestros amigos, víctimas de la suerte más funesta, si semejante pensamiento ha tenido entrada en nuestro espíritu. Pero ¡infelices de nosotros! el estado horrible de la patria nos desgarra el corazón y sentimos aún aumentar nuestro infortunio si la desgracia de vuestras visiones colma nuestros males.

Edipo

Bien, que escape a mi venganza, que deba yo perecer o verme con indignidad expulsado de esta tierra. Sólo por vuestra súplica, no por la suya, me dejo conmover. En cuanto a él, esté donde esté, no puede ser a mis ojos sino objeto de odio.

Creón

No cedéis sino a pesar vuestro: lo veo; pero ese pesar os dolerá cuando vuestra cólera haya tenido término. Un carácter como el vuestro lleva en sí mismo su propio castigo.

Edipo

Salid o dejadme.

Creón