¡Todo se ha aclarado! ¿Y quién, señora, os trajo la noticia de la muerte de Layo?

Yocasta

Un hombre de su séquito, el único que escapó.

Edipo

¿Y ese hombre, está ahora en este palacio?

Yocasta

Ya no está; pues tan luego como regresó y os vio, después de la muerte de Layo, tornaros dueño de este imperio, me suplicó, cogiéndome la mano, que le enviase al campo y le encargase de la guarda de los rebaños para ahorrarle el dolor de ver nunca más esta ciudad. Le envié; pues, aunque esclavo, hubiera merecido por adhesión una gracia aun más particular.

Edipo

¿Se le podría mandar llamar en seguida?

Yocasta