Edipo
¡Creón! ¿Qué voy a decirle? Injusto y culpable a sus ojos, ¿puedo esperar que me escuche favorablemente?
ESCENA III
CREÓN, EDIPO, las Hijas de EDIPO, el Coro
Creón
No vengo, Edipo, para reirme de vuestros males ni para insultar vuestras desgracias. Pero vosotros, tebanos, si no os avergüenzan las miradas humanas, respetad al menos la luz pura y fecunda del astro de los cielos; guardaos de exponer sin velos a sus miradas este objeto de impureza que la tierra y la lluvia sagrada y la claridad del día no podrían sufrir. Llevadle en seguida, de nuevo, al interior del palacio. Sólo a los parientes cuadra el ver y el oir con una piedad religiosa el infortunio de su pariente.
Edipo
En nombre de los dioses, ya que, contra lo que yo esperaba, venís, oh el mejor de los hombres, a acoger al más malo de todos, escuchadme, pues por vos y no por mí voy a hablar.
Creón
¿Qué deseáis de mí?