Los bagres son en todo, excepto en la magnitud, semejantes al patí: rara vez pesan libra y media, y los mas, mucho menos: tienen en cada ala, cerca de la cabeza, una espina fuerte y aguda, y se debe llegar á ellos con cuidado luego que son cogidos, porque viven largo tiempo fuera del agua. Su carne mollar y de buen gusto, y se pescan ya con redes ó con anzuelos.
Daré aquí razon de un animal estraño anfibio, que se cria en el rio Paraná, cuya descripcion jamas ha llegado á Europa, ni se ha hecho aun mencion de él, por los que han descubierto este pais. Lo que voy á decir nace de las declaraciones unánimes de los indios, y de muchos españoles que han obtenido varios empleos cerca de este rio: fuera de que yo, durante mi residencia á las orillas de él, por el espacio de cuatro años, ví una vez uno de ellos, de manera que no se puede dudar de la existencia de tal animal.
En mi primer viage á la costa de Madera el año de 1752 sobre el Paraná, estando á la orilla gritaron yaguarú, y mirando ví un grande animal al tiempo que se arrojó al agua desde la orilla; pero no tuve el necesario para examinarle, con algun grado de precision.
Llámanle yaguarú ó yaguaruich, que en lengua de aquel pais significa el tigre de agua. En la descripcion de los indios, se supone ser grande como un asno, de la figura de un lobo marino, ó nutria monstruosa, con garras punteagudas y dientes fuertes, las piernas gruesas y cortas, la lana larga, muy velludo, con la cola larga con disminucion hasta la punta.
Los españoles le describen de otro modo: con la cabeza larga, la nariz aguda, y recta como la de un lobo, y las orejas derechas. Esta diferencia puede nacer de que su especie se haya visto pocas veces, y aun entonces haya desaparecido tan repentinamente, que no habrá dado lugar á examinarle; ó de que talvez habrá dos especies de este animal: tengo por mas segura esta última informacion, por haberla recibido de personas de crédito y reputacion. Encuentrase cerca del rio, echado sobre la arena, de donde, oyendo el menor ruido, se arroja inmediatamente al agua.
Destruye el ganado que en grandes rebaños pasa todos los años al Paraná, y sucede que, haciendo una vez su presa, no se ve mas que los bofes y entrañas de lo que ha agarrado, flotando bien presto sobre el agua. Vive en las mayores profundidades, y especialmente en los remolinos causados por la concurrencia de dos corrientes, y duerme en las cuevas profundas que estan á la orilla.
Puertos del Rio de la Plata.
Los puertos de este rio son Buenos Aires, la Colonia del Sacramento, la bahia de Barragan, el puerto de Montevideo, y el de Maldonado; hay otros muchos para navios menores, especialmente á las bocas de varios rios que corren hácia él. Buenos Aires (hablando con propiedad) no tiene puerto, sino solo un rio abierto á todos vientos: por lo cual estan obligados los navios á anclar á tres leguas de tierra por falta de agua en la costa. Los vientos, especialmente los del sur, son muy violentos, y por esto estan los navios por lo comun provistos de cables y ancoras, de una fuerza extraordinaria para este paraje.
El puerto de la Colonia del Sacramento es algo mejor, por razon del asilo que recibe de la isla de San Gabriel y la tierra mas alta, pudiendo los navios anclar cerca de la playa; no obstante lo cual está demasiado abierto, y espuesto á los vientos, y tiene algunas peñas y escollos, siendo absolutamente necesario un buen piloto para navegar por él con seguridad.
La bahia de Barragan, que está 12 leguas al sud-oeste de Buenos Aires, es tambien muy ancha y abierta, y la tierra baja al rededor, no pudiendo los navios de carga mayor llegar mas que á dos ó tres leguas de tierra. El abrigo que tiene (si tal se puede llamar) es solo algunos bancos de arena que rompen la fuerza de las olas, pero al mismo tiempo son muy incomodos para los que entran y salen, y peligrosos en una fuerte tempestad, si se rompen los cables.