Aunque dichas naciones tengan entre sí continuas disputas y desavenencias, muchas veces se juntan contra los españoles, eligiendo un Apo, ó Capitan General otras. Cada nacion hace la guerra por si misma. En las guerras con los españoles de Buenos Aires, los Moluches asisten en calidad de auxiliares, siendo elegidos sus gefes de entre los Puelches, porque conocen mejor el pais. Por la misma razon, en las guerras con los españoles de Chile, se eligen gefes Moluches.

Sus casamientos se hacen por ventas, comprando los hombres á las mugeres, á sus parientes mas cercanos, y muchas veces muy caras. Su precio son cuentas, cascabeles, vestidos, caballos, ó cualquiera otra cosa de estimacion entre ellos. Hacen su contrato con ellas, pagando parte del precio, cuando son muy jóvenes, y muchos años antes que tengan la edad competente, para casarse. A cada indio es permitido tener cuantas mugeres pueda comprar ó mantener. Las viudas ó huerfanas tienen libertad de casarse con quien quieran, las demas estan obligadas á someterse al contrato de venta, aun contra su inclinacion. Rara vez sucede, no obstante, que un indio tenga mas que una muger (aunque algunos han tenido dos ó tres á la vez, especialmente los Ghúlmenes, ó caciques), ocasionado de no haber muchas; y estas tan caras, que ni aun una quieren.

Gastan poca ó ninguna ceremonia en sus casamientos. Al tiempo señalado, los parientes conducen la nóvia á la habitacion de su esposo, y la dejan con él, ó la esposa se va por si misma, estando cierta de ser bien recibida: la mañana siguiente la visten sus parientes, antes de levantarse, y encontrándola en la cama con su esposo, el casamiento está concluido; pero siendo forzados muchos de estos casamientos, por parte de la muger, se desgracian ordinariamente. La contumacia de la muger apura algunas veces la paciencia del marido, quien entonces suele echarla de casa, ó venderla al sugeto que ella mas quiere; pero rara vez la hiere, ó trata mal. Otras veces la muger huye de su marido, y se va á su galan, el cual, si es mas poderoso, ó de casa mas alta que su marido, obliga á este á estarse quieto, y aguantar la afrenta, y pérdida de su muger; á menos que algun amigo mas poderoso, no haga que el galan la restituya, ó componga la materia, en que por lo comun se acomodan facilmente.

Las mugeres que una vez aceptaron sus maridos, son generalmente muy fieles y trabajadoras, sus operaciones y fatigas no tienen intérvalo, porque ademas de criar sus hijos, estan obligadas á someterse á toda especie de trabajo y servidumbre, excepto cazar y pelear; y aun de esto último no estan siempre exentas. El cuidado de los negocios domésticos cáe enteramente sobre ellas. Traen la leña y el agua, hacen la cocina, componen la casa, remiendan y limpian las tiendas, y cosen las pieles, haciendo de las menores sus mantillas ó carapas: hilan, y hacen ponchos ó macuñes: cuando caminan lian cada cosa, aun los palos de sus tiendas que estan obligadas á quitar y poner todas las veces que es necesario, cargando, descargando y acomodando el bagage, atando las cinchas á las sillas, y llevando las lanzas de sus maridos, que no pueden aliviarlas jamas, aun en el mayor aprieto, sin incurrir en grande ignominia. Las mugeres de distincion, ó las parientas de los caciques pueden tener esclavos que las ayuden, aun en lo mas penoso de sus trabajos; pero si carecen de ellos, deben aguantar como las demas. Corresponde al marido hacer las provisiones de caballos, avestruces, guanacos, liebres, jabalies, armadillos, antas, &a., ó lo que el país produce. Tambien provée á su muger de pieles para la tienda, y para vestirse; aunque algunas veces compran á los españoles paños, mantillas, ó géneros de Europa, igualmente que pendientes, cascabeles, cuentas de vidrio azules, que son entre ellos de la mayor estimacion. Les he visto cambiar una poncha, ó mantilla de pieles de zorras pequeñas, tan finas y hermosas como las de armiño, de cinco á siete pesos cada una, por cuatro hilos, ú órdenes de cuentas, que no valian mas de cuatro peniques, ó poco mas de real y medio de España de vellon. Los Moluches tienen grandes rebaños de ovejas, por razon de su lana, y siembran una pequeña cantidad de trigo; pero los Puelches dependen absolutamente de la caza, y por esto mantienen muchos perros, que llaman thehua.

Aunque sus casamientos sean voluntarios, sin embargo una vez que estan de acuerdo y tienen hijos, con dificultad se separan aun en la extrema vejez. El marido protege á su muger contra cualesquiera injurias, tomando siempre su partido aunque ella no tenga razon, lo cual causa frecuentemente efusion de sangre. No obstante, no le quita esta adhesion el derecho de reprenderla en secreto. Rara vez le pone las manos, y si la sorprende en un trato criminal echa toda la culpa al galan, á quien corrige con toda severidad, si no satisface la injuria con un buen regalo.

Tienen tan poca decencia en estos asuntos, que muchas veces envian supersticiosamente al mando de los hechiceros, sus mugeres á los bosques para prostituirse con los primeros que encuentran: pero tambien hay algunas que no quieren obedecer al marido, ni tampoco á los hechiceros.

Razon del idioma de los moradores de este país.

Son diferentes las lenguas de estos indios. Yo solamente aprendí la de los Moluches, por ser la mas cultivada y la mas universal; y sin embargo de que una larga ausencia de los mencionados paises, hizo muy dificultosa esta recoleccion, procuraré dar la mejor razon de ella que me sea posible, para satisfacer al curioso é inquisitivo.

Esta lengua es mucho mas copiosa, enérgica y elegante de lo que se debia esperar de una gente no civilizada: los nombres tienen solo una declinacion, siendo todos de un género comun. Los tres casos dativo, acusativo y hablativo, tienen la misma terminacion con su adicion ó posicion. No hay en aquellos, sino dos números, singular y plural; pero los pronombres tienen tres, debiéndose expresar el dual, anteponiendo la palabra (que significa dos) á la adicion. Tambien los adjetivos preceden á los substantivos, sin mudar sus terminaciones en caso, ni en número, como cúme, bueno: cúme huenthu, un buen hombre ú hombre de bien, cúne-huentuengni, buenos hombres ú hombres de bien. Y así lo demas.

DECLINACION DE LOS NOMBRES.