Tucídides, que inventa este género de historia, es también quien lo comprende y determina con mayor claridad y fijeza. Escribe la historia de la guerra del Peloponeso, no la historia de Grecia en este período; y cuanto en los asuntos interiores y exteriores de los estados no atañe a esta gran lucha queda excluido de su libro, pero incluye en cambio cuanto puede afectar a la guerra, suceda donde quiera. Previó que se ventilaba si Atenas sería gran potencia o solo una de tantas repúblicas que constituían el equilibrio de Grecia, y no le engañó la paz efímera y mal observada que a los diez años, por intervención de Nicias, interrumpió la lucha, ni que se reanudaran las hostilidades durante la expedición a Sicilia, probando, por modo fehaciente, que aquella paz no mereció tal nombre, ni fue otra cosa que momento de tregua en una sola y gran guerra.
El orden y división de esta Historia responde a la idea y propósito de su autor. Los griegos ajustaban sus campañas belicosas a las estaciones del año, y de aquí los períodos de verano e invierno; en los primeros, pelean los beligerantes, en los segundos, realizan los aprestos y las negociaciones.
Respecto a los datos cronológicos, no teniendo los griegos una era común y ordenado el calendario de cada nación con arreglo a ciclos particulares, que designaban con diversos nombres, aprovecha Tucídides como dato fijo la sucesión natural de las estaciones y el estado de los cultivos en el campo, que muchas veces motivaba las expediciones militares. Una frase, como, por ejemplo: «cuando maduraba el trigo» expresa, con la exactitud deseada, el momento en que se realiza un acontecimiento.
En la narración de las campañas, procura Tucídides agrupar todos los incidentes relativos a un mismo suceso, aun a costa algunas veces de la sucesión cronológica, salvo cuando el hecho de guerra, como, por ejemplo, el sitio de Potidea o el de Platea, es de larga duración.
La obra de Tucídides, de haberla él terminado, resultaría dividida en tres partes bien proporcionadas. La primera, sería la historia de la guerra hasta la paz de Nicias, el período llamado guerra arquidámica, por las devastadoras expediciones de los espartanos al mando de su rey Arquidamo; la segunda, los motines y rebeliones en los estados griegos después de la paz de Nicias y la expedición a Sicilia, y la tercera, la reproducción de las hostilidades contra el Peloponeso hasta la ruina de Atenas, el período que los antiguos llamaron guerra Decelia.
La división de esta Historia en libros no es de Tucídides, sino de los gramáticos antiguos. El primer tercio lo forman los libros II, III y IV; el segundo, los libros V, VI y VII. Del tercer período solo acabó Tucídides el libro VIII.
El libro I tiene especial interés, no tanto por los hechos en él referidos como por las reflexiones del autor. Su primera tesis consiste, en que la guerra del Peloponeso es el acontecimiento más importante de que los hombres tenían memoria, y lo prueba reseñando la historia de la antigua Grecia hasta las guerras con los medos. Examina los tiempos primitivos, la guerra de Troya, los siglos inmediatamente posteriores a esta, y, por fin, las guerras con los persas, demostrando que en ninguna de las empresas de este período se necesitaron y emplearon las fuerzas que exigió la guerra del Peloponeso, porque hasta tiempos posteriores no adquirieron desarrollo en vasta escala entre los griegos la fortuna mobiliaria y la marina de guerra. De esta suerte Tucídides defiende históricamente la máxima que Pericles llevó con la práctica al convencimiento de sus compatriotas, de que no debían ser base del poderío el territorio y el número de hombres, sino el dinero y la marina.
La misma guerra del Peloponeso es poderoso argumento en favor de esta tesis, porque los lacedemonios, a pesar de la superioridad que tenían en bienes raíces y hombres libres, fueron inferiores a los atenienses hasta que su alianza con los persas les proporcionó grandes recursos en dinero y una escuadra importante.
Probada así la grandeza del asunto que va a historiar, y después de breve exposición de su manera de escribir la historia, trata de las causas de la guerra, que divide en indirectas o públicas, y en intrínsecas o tácitas. Son las primeras las cuestiones entre Corinto y Atenas por la posesión de Corcira y Potidea, y las quejas con que aquellos acudieron a Lacedemonia, decidiendo a los espartanos a declarar que Atenas había quebrantado la paz. Las segundas, el temor que inspiraba el creciente poderío de los atenienses, y que obligaba a los lacedemonios a declarar la guerra si querían mantener la independencia del Peloponeso. Esto sirve de punto de partida al historiador para narrar las medidas políticas y belicosas de que se valieron los atenienses para convertirse, de directores de los insulares y griegos de Asia, que eran al empezar la guerra contra Persia, en soberanos del archipiélago y de todo el litoral.
La tercera parte del primer libro contiene las deliberaciones de los estados confederados del Peloponeso y sus negociaciones con Atenas, que condujeron al rompimiento de las hostilidades.