De esta manera los atenienses, sin acabar su empresa, partieron de Mileto, a la hora de vísperas, y llegados a Samos, los argivos que con ellos estaban, de pesar porque habían sido vencidos, volvieron a sus casas.
Los peloponesios, siguiendo su determinación, partieron a la mañana siguiente, para ir a buscar los atenienses a Mileto, y cuando llegaron supieron la partida de los enemigos. Permanecieron allí un día, tomaron las naves de los Quíos que Calcideo había llevado, y deliberaron sobre volver a Tiquiusa para cargar de nuevo su bagaje, que habían dejado allí cuando partieron.
Cuando llegaron encontraron a Tisafernes y sus gentes de a pie, quien les aconsejó que fuesen a Yaso, donde estaba Amorges, hijo del bastardo Pisutnes y enemigo y rebelde del rey Darío.
Satisfizo a los peloponesios el consejo, y se dirigieron a Yaso con tan gran diligencia que Amorges no supo su llegada; antes cuando los vio venir derechos al puerto pensó que fuesen barcos de Atenas, por cuyo error tomaron el puerto.
Cuando vieron que eran peloponesios, los que en la villa estaban comenzaron a defenderse valientemente; mas no pudieron resistir al poder de los enemigos, especialmente de los siracusanos, que fueron los que mejor lo hicieron en este día.
En esta villa fue preso Amorges por los peloponesios, los cuales le entregaron a Tisafernes, para que, si quería, le enviase al rey, su señor.
El saco de la villa fue dado a los soldados, los cuales hallaron muchos bienes, y especialmente plata, porque había estado largo tiempo en paz y en prosperidad.
Los soldados que Amorges tenía allí, los recibieron los peloponesios a sueldo, y los repartieron en sus compañías, porque había muchos del Peloponeso; y las otras gentes que hallaron en la villa, como también la misma villa, las entregaron los lacedemonios a Tisafernes, pagando cada prisionero cien estateros dáricos[20].
Hecho esto, volvieron a Mileto, y desde allí enviaron a Pedárito, hijo de León, que los lacedemonios habían mandado de gobernador a Quíos, a Eritras por tierra, con los soldados que de Amorges habían adquirido.
En Mileto dejaron por capitán a Filipo, y en esto se pasó el verano.