inmenso Dios, que tanto bien me ofreces!
Aquí pienso seguirte,
ya que el mundo dejé para bien mío;
aquí pienso servirte,
sin que jamás humano desvarío,
por más que abra la puerta
el mundo a sus engaños, me divierta.
Quiero, Señor divino,
pediros de rodillas húmilmente
que en aqueste camino