gasté, Infante, quince cuentos,

hasta que en la fortaleza

de León, preso por mí,

peligró vuestra cabeza.

Redújeos a mi servicio,

y haciéndôs mercedes nuevas,

murmuraron los leales,

que veros pagar quisieran

vuestra traición con la vida;

y para enfrenar sus lenguas