[CAPITULO LI.]
Pide licencia el autor, y bajando por el rio Paraguay, sube por el Paraná.
Llevé luego la carta al general, y le pedí licencia para el viage. Al principio la reusaba; y habiéndole referido mis largos trabajos y molestos servicios, y la fidelidad continua con que los habia ejecutado en el servicio del Rey, y que en todo este tiempo considerase cuantos peligros y miserias haba sufrido, y cuantas veces puse la vida por el mismo general, sin haberle dejado jamas, me dió licencia con mucho honor, y cartas para el Rey: en que, despues de dar cuenta de todas las provincias del Rio de la Plata, ponderaba lo que yo habia servido en ellas. Habiendo llegado á Sevilla, entregué yo mismo estas cartas al Rey, y le hice relacion de todas estas regiones, y sus circunstancias, lo mas fielmente que pude.
Prevenido para mi viage, me despedí del general y de mis compañeros: tomé veinte indios Cários, para que me llevasen mi ropa y otras cosas, que de muchas mas habria necesidad en tan largo camino. Ocho dias antes de partir, vino uno del Brasil, diciendo habia llegado navio de Lisboa, que era de Juan Helsen, mercader de Lisboa, y Erasmo Schetzen, corredor de Amberes: y por no perder esta ocasion, partí de la Asumpcion con mis veinte indios, en dos canoas, por el Rio de la Plata, el dia de San Estevan, á 26 de Diciembre de 1552: y al cabo de 46 leguas, llegamos al pueblo Suberic Sabaye,[52] en el cual se nos juntaron otros cuatro españoles, con dos portugueses que se iban sin licencia del general.
Anduvimos 15 leguas, y llegamos al pueblo de Gaberetho; despues fuimos á 16 leguas á otro, llamado Barotio, desde el cual, en nueve dias, nos pusimos en Berede, pueblo que dista del antecedente 54 leguas. Estuvimos dos dias en él, tomando bastimentos, y reconociendo las canoas, porque habiamos de subir por el rio Paraná, 100 leguas; y despuesto todo, fuimos á Gingie, pueblo en que estuvimos cuatro dias, y que antes obedecia á los Cários, y era hasta donde se estendia el imperio del rey.
[CAPITULO LII.]
El autor camina por tierra, dejando el rio Paraná, y lo que le sucedió en Tupí.
Dejamos las canoas y el Paraná para ir por tierra en la provincia de la nacion de Tupís,[53] donde empieza la jurisdiccion del rey de Portugal: el camino dura seis meses enteros, y hay en él muchos desiertos, montes y valles que pasar, tan llenos de fieras, que de miedo no podíamos dormir seguramente.