Cuentas basadas en el estudio de un grupo seleccionado de 900 pacientes señaló que las casualidades totales ocurrieron tan lejos como 14.000 pies en Nagasaki y 12.000 pies en Hiroshima.
Se sufrieron quemaduras a una distancia considerablemente más larga de X que cualquier otro tipo de herida, y heridas mecánicas más lejanos que efectos de radiación.
Descubrimientos médicos muestran que ninguna persona fue herida por radioactividad que no fue expuesta a la explosión actual de las bombas. No resultaron lesiones de radioactividad persistente de ninguna manera.
QUEMADURAS
Dos clases de quemaduras fueron observadas. Son distinguidas como quemaduras de fuego o llama y quemaduras de ráfaga, así llamada.
La apariencia próxima de una quemadura de llama como reportada por los Japoneses, y la apariencia más tarde como observada, no fue inusual.
La quemadura de ráfaga presentó varias características distintas. Rojez pronunciada de las áreas de piel afectadas apareció casi inmediatamente, según los Japoneses, con cambios progresivos de la piel que ocurrieron durante un espacio de tiempo de algunas horas. Cuando vista después de 50 días, la característica más distinta de estas quemaduras fue su limitación clara a áreas de piel expuestas que estuvieron enfrente del centro de la explosión. Por ejemplo, un enfermo que caminaba a la dirección de angulas rectas a una línea ilustrada entre él y la explosión, y cuyos brazos estaban colgando, podría tener quemaduras solamente al exterior del brazo más cercano al centro y adentro del otro brazo.
Generalmente, cualquier tipo de escudo protegió la piel contra quemaduras de ráfaga, aunque quemaduras a través de uno, y muy raramente más, estratos de ropa, ocurrió a pacientes cercas al centro. En tales casos, no fue inusual encontrar quemaduras a través de ropa negra pero no a través de ropa blanca, sobre el mismo paciente. Quemaduras de ráfaga tuvieron el efecto de envolver áreas donde la ropa fue estrecha sobre la piel, por ejemplo sobre codos o hombros.
Los Japoneses reportan la incidencia de quemaduras para pacientes que sobrevivieron más que algunas horas después de la explosión, y buscando atención medica, tan frecuente como 95%. Las mortalidades totales debidas a quemaduras únicas no pueden ser estimadas con cualquier grado de exactitud. Como fue ya mencionado, es creído que la mayoría de todas las casualidades ocurrieron inmediatamente. De éstas, los Japoneses estiman que 75%, y la mayoría de los reportes estiman que más de 50%, de las casualidades fueron debidas a quemaduras.
En general, la incidencia de quemaduras fue en proporción directa con la distancia de X. No obstante, irregularidades ciertas en esta correspondencia resultan en estudios médicos a causa de variaciones en la cantidad de escudo de quemadura de ráfaga, y a causa de la falta de datos completos sobre personas cercas a X que murieron instantáneamente.