Tres de los que fueron gravemente quemados en nuestra casa murieron dentro los próximos días. Repentinamente el pulso y respiraciones cesaron. Es ciertamente una indicación de nuestro cuidado bueno que tan pocos murieron. En las estaciones de auxilio oficiales en hospitales, un tercero o una mitad de ellos que fueron llevados murieron. Ellos reparten golpes a diestra y siniestra casi sin cuidado, y un por ciento alto sucumbieron. Todo faltaba: médicos, asistentes, vendajes, drogas, etcétera. En una estación de auxilio en una escuela de una aldea cercana, un grupo de soldados hizo únicamente traer y cremar los muertos detrás de la escuela.
Durante los días siguientes, procesiones pasaron por nuestra casa de mañana hasta noche, y trajeron los muertos a un pequeño valle cercano. Allí, en seis lugares, los muertos fueron quemados. La gente trajeron su propia madera y hicieron la cremación ellos mismos. Padre Luhmer y Padre Laures encontraron un hombre muerto en una casa cercana que fue ya hinchado y emitió un olor espantoso.
Trataron sistemáticamente de encontrar nuestros conocidos y las familias de refugios que habíamos asilado. Frecuentemente, después del transcurso de varias semanas, alguien fue encontrado en una aldea cercana o en un hospital pero no se encontraron muchos, y éstos fueron aparentemente muertos. Tuvimos la suerte de encontrar la madre de los dos niños que encontramos en el parque. Después de tres semanas, ella vio a sus niños una vez más. Mientras la reunión fue alegre, había lágrimas para ellos que no veremos otra vez.
La magnitud del desastre que sucedió en Hiroshima el 6 de agosto fue reconstruido lentamente a la mente. Yo sobreviví la catástrofe y la veía en partes, que fueron fusionadas gradualmente para darme una imagen completa. Lo que pasó en la ciudad simultáneamente es como sigue: Como resulta de la explosión de la bomba a las 8:15, casi la ciudad entera fue destruida de un solo golpe. Solamente distritos pequeños y remotos en las partes del sur y las partes orientales de la ciudad escaparon destrucción total. La bomba detonó sobre el centro de la ciudad. Como resultado del estallido, las casas japonesas pequeñas en un diámetro de cinco kilómetros, que comprimió 99% de la ciudad, se derrumbaron o fueron explosionadas. Ellos que estaban en las casas fueron enterrados en las ruinas. Ellos que estaban en el aire libre tuvieron quemadas como resulta de contacto con la substancia o los rayos emitidos por la bomba. Donde la substancia golpeó en cantidad, incendios comenzaron. Estos crecieron rápidamente.
El calor que se levantó del centro creó un torbellino que extendió incendios por toda la ciudad. Ellos que fueron atrapados debajo las ruinas no podían ser librados rápidamente, y ellos que fueron en las llamas fueron casualidades. Tanto como seis kilómetros del centro de la explosión, todas las casas fueron dañadas y muchas se derrumbaron y prendieron fuego. Mismo a quince kilómetros, vidrios fueron rotos. Se rumoreaba que aviadores del enemigo esparcieron una materia explosiva e incendiaria por la ciudad y pues crearon la explosión y ignición. Algunos mantuvieron que ellos vieron una paracaídas lanzada por los aviones que traía algo que detonó a una altura de 1.000 metros. Los periódicos llamaron la bomba una bomba atómica y notaron que la fuerza del estallido resultó de la explosión de átomos de uranio, y que rayos gamma fueron emitidos como resulta de éste, pero nadie sabía por cierto algo que concernía la natura de la bomba.
¿Cuantas personas fueron sacrificios a esta bomba? Ellos que sobrevivieron la catástrofe dijeron que el número de muertos fue a menos 100.000. Hiroshima tuvo una población de 400.000. Datos estadísticos oficiales mostraron que el número que murieron hasta el 1 de septiembre fue 70.000, sin incluir los desaparecidos.y 130,000 estaban heridos, entre ellos 43.500 estaban heridos gravemente. Cálculos que hicimos nosotros mismos a base de grupos conocidos a nosotros indican que el número de 100.000 no es demasiado alto. Cerca de nosotros hay dos cuarteles, y en cada vinieron cuarenta trabajadores coreanos. El día de la explosión, ellos trabajaron en las calles de Hiroshima. Cuatro personas volvieron a un cuartel y dieciséis al otro. 600 estudiantes de la escuela de niñas protestantes trabajaron en una fábrica, de las cuales solamente treinta o cuarenta volvieron. La mayoría de las familias de campesinos en la vecindad perdieron uno o más de sus miembros que trabajaron en fábricas en la ciudad. Nuestro vecino, Tamuro, perdió dos niños y sufrió de una quemadura grande como estuvo en la ciudad este día. La familia de nuestra lector perdió dos miembros, padre y hijo; así, una familia de cinco sufrió la perdida de dos a menos, incluyendo solamente los muertos y los que estaban heridos gravemente. Allí el alcalde murió, y también el Presidente del Distrito de Japón, el Comandante de la ciudad, un príncipe coreano que estuvo en Hiroshima en calidad de oficial, y varios otros oficiales de alto rango. Treinta y dos de los profesores de la Universidad fueron asesinados o heridos gravemente. Los soldados estaban severamente afectados. El Regimiento de Zapadores fue casi totalmente extirpado. Los cuarteles estaban cerca del centro de la explosión.
Miles de heridos podrían estar salvados si habían recibido trato o cuidado propios, pero nadie previo salvamento en una catástrofe de esta magnitud; como la ciudad entera fue destruida de un solo golpe, todo lo que fue ya preparado para emergencias fue destruido, y no había preparaciones para los distritos remotos. Varios heridos murieron porque sufrieron de desnutrición y en consecuencia no tenían la fuerza para recobrar. Ellos que tenían su fuerza y recibieron cuidado sanaron sus quemaduras. Había casos también, sin embargo, cuyo pronóstico aparecieron bien, y murieron repentinamente. Había algunos también que tenían solamente heridas pequeñas y murieron dentro de una semana, después que inflamación de la faringe y de la cavidad oral tuvo lugar. En primer lugar pensamos que fue el resultado de inhalación de la sustancia de la bomba. Más tarde, una comisión estableció la tesis que rayos gamma fueron emitidos al tiempo de la explosión, siguiente lo que los órganos internos fueron heridos a la manera de irradiación de Roentgen. Este produce una disminución de corpúsculos blancos.
Estoy enterado personalmente de varios casos en los cuales individuos que no tenían quemaduras murieron más tarde. Catorce días después de la explosión, Padre Kleinsorge y Padre Cieslik, que no tenían quemaduras pero estaban cerca del centro de la explosión, se debilitaron. Hasta este tiempo, los heridos sanaron normalmente, pero después los heridos que fueron ya incicatrizados se empeoraron y están hasta la fecha (en septiembre) cicatrizados incompletamente. El médico lo diagnosticó como leucopenia. Así, parece como es verdad que la radiación afectó la sangre. Yo soy de la opinión, sin embargo, de que su condición debilitada fue parcialmente la causa de estos veredictos. Se rumoreaba que las ruinas de la ciudad emitieron rayos mortíferos y que trabajadores que fueron allí para ayudar a limpiarlo murieron, y que el distrito central sería inhabitable por mucho tiempo. Dudo que ésta sea la verdad como yo y otros que trabajaron en la área destruida poco después de la explosión no sufrimos de estos efectos malsanos.
En esa época ninguno de nosotros oyó un arranque contra los americanos de parte de los japoneses. No había ningún aparecido vengativo. Los japoneses sufrieron de estos golpes como una parte de las fortunas de guerraalgo que tienen que aguantar sin quejarse. Durante esta guerra noté poco odio hacia los aliados de parte de la gente ellos mismo, aunque la prensa trató de fomentar estos sentimientos. Después de las victorias al comienzo de la guerra, se tenía al enemigo a menos, pero cuando la ofensiva aliada obtuvieron ímpetu y especialmente después de la llegada de los B-29s majestuosos, la habilidad técnica de América llegó a ser un objeto de maravilla y admiración.
La anécdota siguiente indica el espíritu de los japoneses: Algunos días después del bombardeo atómico, el secretario de la universidad nos vino para sostener que los japoneses estuvieron listos para destruir San Francisco por medio de una bomba igualmente efectiva. Es dudoso que él creyó lo que nos dijo. Quería solamente convencernos de que los japoneses fueron capaces de descubrimientos similares. En su orgullo nacionalista se indujo a creerlo. Los japoneses insinuaron también que el principio de la nueva bomba fue un descubrimiento japonés. Fue solamente la falta de materias primas, ellos dijeron, que impidió su construcción. En el tiempo medio, se rumoreaba que los alemanes mejoraron el secreto y fueron listos para iniciar tal bombardeo. Se decía que los americanos aprendieron el secreto de los alemanes, y que ellos entonces terminaron su fabricación industrial.