Et assí, bravo et sañudo et faziendo muy malos contenentes[87] tornóse a la mesa et cató a todas partes; et la muger quel vió esto fazer, tovo que estava loco o fuera de seso et non dezía nada. Et desque ovo catado a cada parte, vió un su cavallo que estava en casa[88] (et él non avia más de aquel) et díxol muy bravamente que les diesse agua a las manos; et el cavallo non lo fizo. Desque vió que lo non fizo, díxol: «¡Cómmo, don cavallo! ¿cuydades que por que non he otro cavallo, que por esso vos dexaré si non fizierdes lo que yo vos mandare? Yo juro a Dios que tan mala muerte vos dé commo a los otros; et non ha cosa viva en el mundo que non faga lo que yo mandare, que esso mismo non le faga». Et el cavallo estudo quedo; et desque vió que non fazía su mandado, fué a él et cortól la cabeça, et con la mayor saña que podría mostrar, despedaçólo todo.

Et quando la muger vió que matava el cavallo non aviendo otro, et que dizía que esto faría a quien quier que su mandado non cunpliesse, tovo que esto non se fazía ya por juego et ovo tan grand miedo que non sabía si era muerta o biva. Et él assi bravo et sañudo et ensangrentado, tornóse a la mesa, jurando que si mil cavallos et omnes et mugeres oviesse en casa quel saliessen de mandado, que todos serían muertos. Et asentósse, et cató a cada parte teniendo la espada sangrentada en el regaço; et desque cató a una parte et a otra et non vió cosa viva, bolvió los ojos contra su muger muy bravamente et díxol con grand saña, teniendo la espada en la mano: «Levantad vos et dat me agua a las manos.» Et la muger que non esperava otra cosa sinon quela despedaçaría toda, levantóse muy apriessa et diól agua a las manos; et díxole él: «¡Cómmo gradesco a Dios por que feziestes lo que vos mandé, ca de otra guisa, por el pesar que estos locos me fizieron, esso oviera fecho[89] a vos que a ellos!» Et despues mandól quel diesse de comer, et ella fízolo; et cada que él dezía alguna cosa, tan bravamente gelo dizía et en tal son, que ella ya cuidava que la cabeça era ida del polvo.

Et assi pasó el fecho entrellos aquella noche, que nunca ella fabló, mas fazía lo que él mandava. Et desque ovieron dormido una pieça, díxo él: «Con esta saña que ove esta noche, non pude bien dormir: catad que non me despierte cras ninguno et tened me bien adobado de comer.»

Et quando fue grand mañana,[90] los padres et las madres et los parientes llegáronse a la puerta, et por que non fablava ninguno, cuidaron que el novio estava muerto o ferido, et desque vieron por entre las puertas a la novia et non al novio cuidáronlo más. Et quando ella los vió a la puerta, llegó muy passo et con grand miedo et començóles a dezir: «Locos, traidores ¿qué fazedes e commo osades llegar a la puerta nin fablar?; callad, si non todos, tan bien vosotros commo yo, todos somos muertos.» Et quando todos esto oyeron, fueron muy maravillados, et desque sopieron commo passaron en uno, presçiaron mucho el mançebo que assí sopiera fazer lo quel cunplía, et castigar[91] tan bien su casa. Et daquel dia adelante fue aquella su muger muy bien mandada et obieron muy buena vida.

Et dende apocos dias su suegro quiso fazer assí commo fiziera su yerno, et por aquella manera mató un gallo et díxole su muger: «A la fe don fulán, tarde vos acordastes, ca ya non vos valdría nada si matassedes çient cavallos, que ante lo ovierades a començar, ca ya bien nos conosçemos.»

«Et vos, señor conde, si aquel vuestro criado quiere casar con tal muger, si fuere él tal commo aquel mançebo, consejalde que case seguramente, ca él sabrá como passe en su casa; mas si non fuere tal que entienda lo que deve fazer et lo quel cunple, dexadle que passe su ventura. Et aun conséjovos que con todos los omnes que ovierdes a fazer, que sienpre les dedes a entender en qual manera an de passar conbusco.»

Et el conde obo éste por buen consejo, et fízolo assí, et fallóse dello bien. Et por que Don Johan lo tovo por buen enxienplo, fízolo escrivir en este libro, et fizo estos viessos que dizen assí:

Si al comienço non muestras qui eres,

nunca podrás después quando quisieres.

NOTAS