que quería alborear,
salto diera de la cama,
que parece un gavilán;
voces da por el palacio
y empezara de llamar:
«levantá, mi camarero:
dáme vestir y calzar.»
Presto estaba el camarero
para habérselo de dar:
diérale calzas de grana,
que quería alborear,
salto diera de la cama,
que parece un gavilán;
voces da por el palacio
y empezara de llamar:
«levantá, mi camarero:
dáme vestir y calzar.»
Presto estaba el camarero
para habérselo de dar:
diérale calzas de grana,