[253] A. Morel-Fatio, Quelques remarques sur «La Guerra de Grenade», de don Diego Hurtado de Mendoza, (en el Annuaire de l’École pratique des Hautes Études 1914-1915), págs. 36-43 del extracto.
[254] Morel-Fatio en el estudio citado, insiste muy severamente en los defectos de Mendoza: la pobreza del vocabulario, que trae abuso de ciertas voces y repeticiones desairadas; asonancias y aliteraciones; imitación a veces inhábil de Salustio y Tácito; frases mal construídas, o dispuestas artificiosamente para dar a un pensamiento cualquiera cierto aire de profundidad que le sienta mal. No se puede, sin embargo, asentir a varias de las censuras hechas por el Sr. Morel-Fatio a los pasajes que cita como ejemplo de los defectos señalados.
[255] Poco después de la conquista de Granada, a raíz de una insurrección de los moros, Cisneros logró que se bautizaran de 50 a 70.000; otros muchos se desterraron al Africa. (Año 1500.) Claro es que estas conversiones en masa fueron seguidas de frecuentes apostasías y reconversiones.
[256] Mendoza, a causa de una pendencia habida en el palacio real con don Diego de Leiva, fué desterrado a Granada en 1569, cuando hacía ya cuatro meses que la rebelión había comenzado. Allí pasó los seis últimos años de su vida. Estaba ligado con parentesco a los principales actores de las cosas de Granada: el padre de Mendoza, segundo Conde de Tendilla y primer Marqués de Mondéjar, había sido gobernador de Granada en 1492, y su hermano mayor don Luis lo era aún algunos años antes de la guerra; el Marqués de Mondéjar, capitán general al comienzo de la campaña, era sobrino del escritor.
[257] Entender, por oir o escuchar, es bastante usado en nuestros clásicos; así como exprimir por expresar, sujeto por asunto; voces que hoy serían tenidas por galicismo imperdonable, no siéndolo.
[258] No alude Mendoza a ser su obra historia de un suceso particular, que otras muchas había ya de esta índole (Avila y Zúñiga, Comentario de la guerra de Alemania; Pero Mejía, Relación de las comunidades de Castilla, etc.), sino a la pequeñez que se podía achacar a la rebelión de los moriscos.
[259] Hoy no es muy corriente el uso de la preposición a para indicar el instrumento, aunque se conservan las frases a sangre y fuego, quien a hierro mata, etc.
[260] Tácito dice: «In arcto et inglorius labor.» La enumeración que antecede también recuerda algo el prólogo de las Historias, de Tácito: «Haustæ, aut obrutæ urbes... corrupti in dominos servi, in patronos liberti; et quibus deerat inimicus, per amicos oppressi.»
[261] Mendoza explica en su historia cómo el desamor al bien público y la mala administración prolongaron excesivamente la guerra, juntamente con el egoísmo y pereza de los que no querían acabarla pronto. Dentro en, arcaísmo por dentro de.
[262] Sobresanar «cerrar una herida sólo por la superficie, quedando dañada la parte interior.»