Pero Jesús se agacho y escribió con el dedo en el suelo. 7Cuando continuaron preguntándole, alzó la mirada y les dijo, «Aquel de ustedes que este libre de pecado que lance la primera piedra.» 8De nuevo se agachó y escribió con su dedo en el suelo,

9Cuando escucharon esto, condenados por su conciencia[[96]], salieron uno por uno comenzando por los más ancianos hasta el último. Jesús fue dejado solo con la mujer, la cual se encontraba aún en la mitad. 10Jesús levantándose la miró y dijo, «Mujer, ¿Dónde están los que te acusan?[[97]] ¿Nadie te condenó?»

11Ella dijo, «Nadie Señor.»

Jesús dijo, «Yo tampoco te condeno. Ve por tu camino. Desde ahora no peques más.»

12En otra ocasión Jesús les habló diciéndoles[[98]], «Yo soy la luz del mundo. El que me siga no caminará en la oscuridad, tendrá la luz de la vida.»

13Los fariseos entonces le dijeron, «Das testimonio de ti mismo. Tu testimonio no es válido.»

14Jesús les contestó, «Aún cuando doy testimonio de mi mismo, mi testimonio es cierto, porque se de donde vengo, y a donde voy; pero ustedes no saben de donde vengo ni a donde voy. 15Ustedes juzgan de acuerdo a la carne[[99]]. Yo no juzgo a nadie. 16Incluso si juzgo, mi juicio es cierto, porque no estoy sólo, sino con mi Padre quien me ha enviado. 17También está escrito en la ley que el testimonio de dos personas es válido. 18Yo soy uno de los que da testimonio de mi mismo, y el Padre que me envió da testimonio sobre mí.»

19Entonces le dijeron, «¿Donde está tu Padre?»

Jesús les contestó, «Ustedes no me conocen ni tampoco a mi Padre. Si me conocieran, también sabrían quien es mi Padre.» 20Jesús dijo esto en el salón de la urna, mientras enseñaba en el templo. Aunque nadie lo arrestó porque su hora aún no había llegado. 21Jesús les dijo de nuevo, «Me voy, y ustedes me buscarán y morirán en sus pecados. A donde yo voy ustedes no podrán ir.»

22Los Judíos entonces dijeron, «¿Se matará a si mismo? pues dice, `A donde yo vaya ustedes no podrán ir.´»