3Jesús le contestó, «No pecó este hombre, ni sus padres; sino es para que las obras de Dios puedan ser reveladas en él. 4Debo realizar las obras de aquel que me envió, mientras que es de día. Se acerca la noche, cuando nadie puede trabajar. 5Mientras yo esté en el mundo, soy la luz del mundo.» 6Mientras decía esto, ponía saliva en la tierra, hizo barro con su saliva, y ungió los ojos del ciego con el barro, 7y le dijo, «Ve, lávate en la piscina de Siloé» (que significa «Enviado»)[[114]]. Así que él fue, se lavó, y volvió viendo. 8Entonces los vecinos, y aquellos que vieron que estaba ciego antes[[115]], dijeron, «¿No es este el que estaba sentado y mendigaba?» 9Otros decían, «Es él.» Aún otros decían, «Se parece a él.»
Él decía, «Soy ese.» 10La gente entonces le preguntó, «¿Cómo se abrieron tus ojos?»
11Él contestó, «Un hombre llamado Jesús hizo barro, ungió mis ojos, y me dijo, `Ve a la piscina de Siloé, y lávate.´ Así que fui, me lave y recibí la vista.»
12Entonces le preguntaron, «¿Dónde está Él?»
Él dijo, «No lo se.»
13Llevaron al que había estado ciego[[116]] donde los fariseos. 14Era día sabático cuando Jesús hizo barro y abrió sus ojos. 15De nuevo le preguntaron los fariseos como había recibido la vista. Él les dijo, «Él puso barro en mis ojos, me lavé, y veo.»
16Entonces algunos de los Fariseos dijeron, «Ese hombre no es de Dios, porque no sigue el día sabático.» Otros decían, «¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales?» Había división entre ellos. 17Entonces algunos de los Fariseos dijeron, «¿Qué dices sobre Él, pues Él ha abierto tus ojos?»
Él dijo, «Es un profeta.»
18Los Judíos entonces no creyeron lo concerniente a él, que había estado ciego, ni que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, 19y les preguntaron, «¿Es este su hijo, quien ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo entonces es que él ve ahora?»
20Sus padres les contestaron, «Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; 21pero que ahora como ve, no lo sabemos; ni conocemos a quien abrió sus ojos. Él es de edad. Pregúntenle. Hablará por si mismo.» 22Sus padres dijeron estas cosas porque temían a los Judíos; pues los Judíos ya habían acordado expulsar de la sinagoga a quien confesara que Él era Cristo. 23Por esto sus padres dijeron, «El es de edad. Pregúntenle.»