35Entonces Jesús les dijo,«La luz aún estará con ustedes un poco más. Caminen mientras tengan la luz, para que la oscuridad no los sorprenda. Aquel que camina en la oscuridad no sabe a donde va. 36Mientras tengan la luz crean en ella, para que puedan convertirse en niños de la luz[[142]] Jesús dijo estas cosas, se alejó y se escondió de ellos. 37Pero aunque Él había hecho tantas señales ante ellos, ellos aún no creían en Él, 38pues la palabra del profeta Isaías se tenía que cumplir, él dijo

«Señor, ¿quién ha creído nuestro reporte?¿A quién ha sido revelado el brazo del Señor?»

39Por esta razón no podían creer, pues Isaías también dijo,

40Han[[143]] enceguecido sus ojos y han endurecido sus corazones[[144]], Para que no puedan ver con sus ojos, ni percibir con sus corazones, para que no regresen a mí, y que Yo no los sane.»

41Isaías dijo estas cosas cuando vio su gloria[[145]] y habló de Él. 42A pesar de esto muchos de los dirigentes creyeron en Él, pero por los fariseos no lo confesaban para no ser expulsados de las sinagogas, 43pues amaban mas la honra dada por los hombres que la dada por Dios.

44Jesús grito y dijo,«Quien crea en mí, no cree en mí[[146]] sino en el que me envió. 45El que me ve, ve al que me envió. 46He venido como una luz al mundo, para que el que crea en mi no permanezca en la oscuridad. 47Si alguien escucha mis palabras y no cree, no lo juzgo. Pues yo no vine a juzgar al mundo sino a salvarlo. 48Aquel que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue. La misma palabra que yo hablé lo juzgarán en el último día. 49Pues yo no hablé por mi cuenta, sino que el Padre que me mandó, me ordenó lo que debería decir y hablar[[147]]. 50Yo se que su mandamiento es vida eterna. Por esto las cosas que yo hablo las digo tal como el Padre me lo ha indicado.»

13

1Era antes de la fiesta de la pascua, Jesús sabía que su hora había llegado, que partiría de este mundo hacia el Padre, habiendo amado a los suyos de este mundo, y amándolos hasta el final. 2Después de la cena, el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, el hijo de Simón, que lo traicionaría, 3Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos[[148]], y que venía de Dios e iba hacia Dios, 4se levantó de la mesa, puso a un lado su vestido. Tomó una toalla, y la envolvió alrededor de su cintura. 5Entonces vertió agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies de los discípulos[[149]], y a secarlos con la toalla que llevaba. 6Entonces llego a Simón Pedro. Él le dijo, «¿Señor, lavas mis pies?»

7Jesús le contestó, «No sabes lo que hago ahora, pero lo entenderás después.»

8Pedro le dijo, «¡Nunca lavarás mis pies!»