`Él le dará a sus ángeles un encargo con respecto a ti, que te cuiden;´

11y,

`En sus manos ellos te cargarán,' `Para evitar que tu pie pueda tropezar contra una piedra.´

12Jesús contestándole, le dijo, «Ha sido dicho, `No tentarás al Señor tu Dios.´»

13Cuando el diablo había completado cada tentación, se alejo de Él por cierto tiempo.

14Jesús retornó a Galilea, en el poder del Espíritu, y las noticias sobre Él se difundieron por todas las áreas vecinas. 15El enseñaba en las sinagogas, y era glorificado por todos.

16Llegó a Nazaret, donde Él había crecido. Entró, como era su costumbre, a la sinagoga el día sabático, y se levantó a leer. 17El libro del profeta Isaías le fue entregado. Abrió el libro, y encontró el lugar donde estaba escrito,

18«El Espíritu del Señor está en mí, Porque me ha ungido para predicar la buena nueva al pobre.

Él me ha enviado a sanar a los que tiene el corazón roto, A proclamar la liberación e los cautivos, Devolver la vista a los ciegos, Para rescatar a aquellos que son oprimidos[[39]], 19Y para proclamar el glorioso año del Señor»

20Cerró el libro, lo devolvió a quienes asistían, y se sentó. Los ojos de todos los que estaban en la sinagoga estaban fijos en Él. 21Jesús comenzó a decirles, «Hoy, la Escritura se ha cumplido en lo que han oído.»

22Todos lo atestiguaron, y se preguntaban sobre las palabras llenas de gracia que procederían de su boca, y decían, «¿No es este el hijo de José?»