24Jesús se fue de allí a los límites de Tiro y Sidón[[56]]. Entró a una casa y aunque no deseaba que nadie lo supiera, no pudo evitar que se dieran cuenta. 25Una mujer cuya pequeña hija estaba poseída por un espíritu impuro escuchó sobre Jesús, llego donde Él y se arrojo a sus pies. 26La mujer era griega[[57]], una sirofenicia de nacimiento. Le suplicó que expulsara al demonio fuera de su hija. 27Pero Jesús le dijo, «Deja que los niños se llenen primero, pues no es apropiado quitarles el pan y dárselo a los perritos.»
28Pero ella le contestó, «Si Señor. Pero hasta los perritos debajo de la mesa comen de las migajas de los niños.»
29Él le dijo, «Por lo que has dicho, ve por tu camino. El demonio ha salido de tu hija.»
30Ella se fue para su casa, y encontró a la niña que había yacido en cama, con el demonio ya expulsado.
31Nuevamente el partió de los límites de Tiro y Sidón, y fue hacia el lago de Galilea, cruzando la región de Decapolis[[58]]. 32La gente le llevo a un sordo que también tenía impedimento para hablar. Le rogaron que pusiera su mano sobre él. 33Él lo condujo lejos de la multitud, en privado, puso sus dedos sobre sus oídos, escupió saliva y tocó su lengua. 34Mirando al cielo, suspiró, y le dijo, «¡Ephphatha!» que significa, «¡Ábrete!» 35Inmediatamente sus oídos se abrieron, y el impedimento de su lengua quedo liberado, y habló claramente. 36Jesús les indico que no debían decirlo a nadie, pero entre más les indicaba, más ampliamente lo proclamaban. 37La gente estaba asombrada fuera de toda medida y decía, «¡Él ha hecho todo bien. Ha hecho que los sordos oigan, y que los mudos hablen!»
8
1En aquellos días, se reunió una gran multitud, y no había nada para comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo, 2«Tengo compasión de la multitud, porque se ha quedado conmigo ya tres días, y no tiene nada que comer. 3Si los envió en ayunas a sus casas, se debilitarán en el camino, porque algunos han venido por un camino largo.»
4Sus discípulos le contestaron, «¿De donde podríamos satisfacer a estas personas con pan en un lugar desierto[[59]]?»
5Él les preguntó, «¿Cuántos pedazos de pan tienen?»
Ellos dijeron, «Siete.»