42Jesús los llamó y les dijo, «Ustedes saben que aquellos que son reconocidos como mandatarios sobre las naciones las gobiernan y ejercen su poder sobre ellas. 43Pero no será así entre ustedes, el que quiera ser más que el otro será su sirviente. 44El que quiera de ustedes ser el primero, deberá ser el sirviente de todos. 45Pues también el hijo del hombre no vino a ser servido sino a servir y a dar su vida para la redención de muchos.»

46Llegaron a Jericó. Al salir de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, el hijo de Timeo, Bartimeo quien era un mendigo ciego estaba sentado al lado del camino. 47Cuando escuchó que era Jesús el Nazareno comenzó a gritar y decía, «¡Jesús, hijo de David ten piedad de mi!» 48Muchos lo reprendían diciéndole que debía hacer silencio, pero el gritaba aun más, «¡Tu hijo de David, ten piedad de mi!»

49Jesús se detuvo, y dijo «Llámenlo.»

La gente llamó al ciego, diciéndole, «¡Alégrate! Levántate. ¡Jesús te está llamando!»

50Él, votando su manta, saltó y fue donde Jesús.

51Jesús le preguntó, «¿Qué quieres que haga por ti?»

El ciego le dijo, «Raboni[[77]], que yo pueda ver de nuevo.»

52Jesús le dijo, «Ve por tu camino. Tu fe te ha hecho bien.» De inmediato él recibió su vista, y siguió a Jesús en el camino[[78]].

11

1Cuando se acercaron a Jerusalén, en Betfagé y Betania, en el Monte de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, 2y les dijo, «Sigan el camino hasta el pueblo que está enfrente[[79]]. Cuando entren encontrarán un burro joven amarrado sobre el que nadie se ha sentado. Desamárrenlo, y traíganlo. 3Si alguien les pregunta, `¿Por qué están haciendo eso?´ digan, `El señor lo necesita y pronto lo enviará de regreso aquí.´»