«Observen, que les he dicho todo esto con anterioridad. 24Y en esos días después de la opresión, el sol se oscurecerá, la luna no dará su luz, 25las estrellas caerán del cielo, y los poderes que están en los cielos se agitarán. 26Entonces verán al Hijo del Hombre viniendo en nubes con gran poder y gloria. 27Entonces Él enviará a sus ángeles, y agrupará a sus elegidos desde los cuatro vientos, desde los confines de la tierra y los confines del cielo.
28«Ahora de la higuera, aprendan esta parábola. Cuando la rama se ponga suave, y salgan sus hojas, ustedes sabrán que el verano está cerca; 29lo mismo será con ustedes, cuando vean que estás cosas están por ocurrir, sepan que está cerca, en la puerta. 30Con seguridad les digo, esta generación[[92]] no pasará sin que todo esto ocurra. 31Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 32Pero el día y la hora nadie los conoce, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. 33Observen, estén alerta, y recen; porque ustedes no saben cuando sea el tiempo.
34«Es como un hombre, que viaja a otro país, dejando su casa, y dando autoridad a sus siervos, y a cada uno su trabajo, y también ordenará al portero estar atento. 35Entonces estén atentos, porque ustedes no saben cuando llega el Señor de la casa, si en la tarde, o a media noche, o cuando el gallo cante, o en la mañana; 36que no los encuentre durmiendo si llega de repente. 37Lo que les digo, se lo digo a todos: Estén atentos.»
14
1Faltaban en ese entonces dos días para la fiesta de pascua y de los panes sin levadura, y los jefes de los sacerdotes y de los escribas buscaban como podían hacerlo caer con algún fraude y como matarlo. 2Porque habían dicho, «No durante la fiesta, porque la gente podría rebelarse.»
3Mientras estaba en Betania, en la casa de Simón el leproso, cuando se sentaba a la mesa, llegó una mujer con una jarra de alabastro con un aceite de nardo puro, muy costoso. Rompió el jarro, y lo vertió sobre la cabeza de Jesús. 4Pero algunos[[93]] se indignaron entre ellos, diciendo, «¿Por qué se ha gastado este aceite? 5Se hubiera podido vender por más de trecientos denarios[[94]], y darlos a los pobres.» Ellos murmuraban contra ella[[95]].
6Pero Jesús dijo, «Déjenla tranquila. ¿Por qué la molestan? Ella ha hecho un buen trabajo conmigo. 7Porque siempre tendrán a los pobres con ustedes y siempre que lo deseen pueden hacerles el bien; pero no siempre me tendrán. 8Ella ha hecho lo que ha podido[[96]]. Ha preparado con aceite mi cuerpo antes del entierro. 9Con seguridad les digo, donde quiera que esta Buena Nueva se predique en el mundo, lo que está mujer ha hecho también será dicho en conmemoración de ella.»
10Judas Iscariote, que era uno de los doce, fue donde los jefes de los sacerdotes, diciéndoles que él podía entregarles a Jesús. 11Cuando ellos lo escucharon, se alegraron, y prometieron darle dinero. Él buscó como podría entregarlo convenientemente. 12El primer día de pan sin levadura, cuando ofrecían la Pascua, sus discípulos le preguntaron, «¿Donde quieres que vayamos a preparar la cena de Pascua?»
13Él envió a dos de sus discípulos, y les dijo, «Vayan a la ciudad, allí encontrarán un hombre cargando un jarro de agua. Síganlo, 14y donde él entre, díganle al dueño de la casa, `Él Maestro dice «¿Donde está el cuarto de invitados, donde podré hacer la cena de Pascua con mis discípulos?»´ 15El mismo les mostrará en el piso de arriba una habitacíon grande, amoblada y lista. Alístenla para nosotros.»
16Sus discípulos fueron, llegaron a la ciudad y encontraron las cosas tal como Él les había dicho, y prepararon la Pascua.