3Pero él les dijo, «No han leído sobre lo que David hizo cuando él y sus acompañantes tenían hambre; 4como entró a la casa de Dios y comió del pan sagrado el cual no le era permitido comer ni tampoco a los que estaban con él, era solo para los sacerdotes. 5O no han leído en la ley que en el día sabático los sacerdotes en el templo ignoran[[108]] el día sabático, ¿acaso no tienen culpa? 6Pero les digo que uno más grande que el templo está aquí. 7Pero si ustedes hubieran sabido lo que esto significa, `quiero compasión y no sacrificio´ no habrían condenado al inocente. 8Pues el Hijo del Hombre es Señor del día sabático.»

9él se marchó de allí, y entró a la sinagoga. 10Ocurrió que allí había un hombre con la mano tullida. Ellos le preguntaron, «¿Es legal sanar en el día sabático?» Para así poder acusarlo.

11él les dijo, «¿Qué hombre hay entre ustedes que si tiene una oveja y esta se cae en un hoyo el día sabático no se aferra a ella y la saca de allí? 12¡Que tanto más valor tiene un hombre que una oveja! Por tal razón es legal hacer el bien en el día sabático.» 13Entonces le dijo al hombre, «Estira tu mano.» El estiró la mano; y esta quedó restaurada completamente tal como la otra mano. 14Pero los fariseo salieron y conspiraron en contra de Jesús para ver como lo podrían destruir. 15Jesús, percibiéndolo, se alejo de allí. Grandes multitudes lo siguieron; y él los sanó a todos, 16y les encargo que no debían darlo a conocer: 17para que se cumpliera lo que fue dicho por Isaías el profeta,

18«Observen, mi siervo al cual he escogido; Mi amado en quien mi alma está bien complacida:

Pondré mi Espíritu en él. él proclamará la justicia a las naciones[[109]].

19él no discutirá, ni gritará; Ni nadie escuchará su voz en las calles.

20él no cortará una caña maltrecha. él no extinguirá una mecha que humea[[110]],

Hasta que lleve la justicia a la victoria. 21En su nombre, las naciones tendrán esperanza.»

22Entonces un poseído por un demonio, ciego y mudo, le fue llevado y él lo sanó, así que el ciego y mudo, habló y vio. 23Todas la multitudes estaban maravilladas, y dijeron, «¿Puede ser este el hijo de David?» 24Pero cuando los fariseos lo escucharon, dijeron, «Este hombre no expulsa demonios, excepto por Beelzebú, el príncipe de los demonios.»

25Conociendo sus pensamientos, Jesús les dijo, «Todo reino dividido en si mismo es llevado a la desolación, y toda ciudad o casa dividida en si misma no se mantendrá. 26Si Satanás expulsara a Satanás, el está dividido contra si mismo. ¿Cómo entonces se mantendrá su reino? 27¿Si yo expulsara demonios por Beelzebú, sus hijos[[111]]por quien los expulsan? Pues ellos serán sus jueces[[112]]. 28Pero si yo por el Espíritu de Dios expulso demonios, entonces el Reino de Dios ha llegado sobre ustedes[[113]]. 29¿O cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte, y robar sus bienes, a menos que primero ate al hombre fuerte? Entonces podrá robar su casa.

30«Aquel que no está conmigo está contra mi, y el que no recolecta conmigo, dispersa. 31Por eso les digo, todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero las blasfemias contra el Espíritu no les serán perdonadas a los hombres. 32A cualquiera que hable una palabra en contra del Hijo del Hombre, le será perdonado; pero a quien hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en esta época[[114]], ni en la que está por venir.

33«O bien hacen el árbol bueno y su fruto es bueno, o hacen el árbol corrupto, y su fruto es corrupto; pues el árbol se conoce por sus frutos. 34Ustedes nido de víboras, ¿cómo pueden siendo malos, hablar cosas buenas? Pues la boca habla de lo que abunda en el corazón. 35El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas, y el hombre malo de su tesoro malo [[115]] saca cosas malas. 36Les digo que de toda palabra inútil que los hombres digan, por ella darán cuenta en el día del juicio. 37Pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.»

38Entonces cierto de los escribas y los fariseos dijeron, «Maestro, queremos ver una señal de ti.»

39Pero él les contestó, «Una generación mala y adultera busca una señal, pero ninguna señal será dada solo la de Jonás el profeta. 40Pues así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el estomago de una ballena, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra. 41Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán, pues ellos se arrepintieron con la prédica de Jonás; y alguien más grande que Juan esta aquí. 42La reina del sur se levantará en el juicio con esta generación y la condenará, pues vino del final de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y alguien más grande que Salomón está aquí. 43Pero el espíritu impuro cuando sale del hombre pasa por lugares sin agua buscando descanso sin hallarlo. 44Entonces dice, `Regresaré a mi casa de donde salí,´ y cuando regresa la encuentra desocupada, barrida y puesta en orden. 45Entonces se va y toma siete espíritus más malos que él y entran y habitan allí. El último estado del hombre es peor que el primero. También será así para esa generación mala.»