45«De nuevo, el Reino de Dios es como un mercader buscando finas piedras, 46el cual habiendo encontrado una fina perla de gran precio se fue y vendió todo lo que tenía para comprarla.

47«De nuevo les digo, el Reino de Dios es como una red que fue lanzada al mar y recogió pescados de todos los tipos, 48cuando estaba llena la jalaron a la playa. Se sientan a recoger los buenos en contenedores pero los malos los arrojan. 49Así será al final del mundo. Los ángeles vendrán y separarán los malvados de los correctos, 50y los malos serán arrojados al horno de fuego. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.» 51Jesús les dijo, «¿Han entendido todas estas cosas?»

Le contestaron, «Si, Señor.»

52él les dijo, «Por lo tanto cada escriba que ha sido hecho discípulo del Reino de Dios es como un dueño de casa, el cual saca de sus tesoros cosas nuevas y viejas.»

53Sucedió que cuando Jesús había terminado estas parábolas se fue de allí. 54En su propia tierra enseñó en la sinagoga, la gente estaba asombrada y decía, «¿De donde saco este hombre esa sabiduría, y estas maravillosas obras? 55¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, sus hermanos[[122]] Santiago, José, Simón y Judas? 56¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde saco este hombre todas estas cosas?» 57Se ofendieron por causa de él.

Pero Jesús les dijo, «Un profeta es honrado en todas partes excepto en su propia tierra y en su propia casa.» 58No hizo muchos milagros allí por su incredulidad.

14

1En ese tiempo, Herodes el tetrarca escuchó las noticias sobre Jesús, 2y les dijo a sus siervos, «Este es Juan el Bautista. Ha resucitado de la muerte. Por esto estos poderes obran en él.» 3Pues Herodes había apresado a Juan, lo había atado y lo había puesto en prisión por causa de Herodías, la esposa de su hermano Felipe. 4Porque Juan le había dicho, «No es legal que sea tu esposa[[123]]5Aunque lo hubiera hecho matar, temía a la multitud porque lo contaban como un profeta. 6Pero cuando llego el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó entre ellos y agradó a Herodes. 7Por lo cual él prometió bajo juramento darle cualquier cosa que pidiera. 8Ella, instigada por su madre, dijo, «Traeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.»

9El rey estaba apenado, pero por causa de su juramento y de aquellos que se sentaban a la mesa con él, ordenó que le fuera concedido, 10y envió y decapitó a Juan en la prisión. 11Su cabeza fue traída en una bandeja, y entregada a la joven; y ella la entregó a su madre. 12Sus discípulos fueron, tomaron el cuerpo y lo incineraron; después fueron y le contaron a Jesús. 13Cuando Jesús escuchó esto, se alejó de allí en un bote, a un lugar desierto y apartado. Cuando las multitudes lo escucharon, lo siguieron a pie desde las ciudades.

14Jesús salió, y vio a la gran multitud. Tuvo compasión de ellos, y sanó sus enfermedades. 15Cuando la noche había llegado, sus discípulos fueron a él y dijeron, «Este lugar esta desierto, y ya es tarde. Envía de regreso a las multitudes para que puedan ir a los pueblos, y para que puedan comprarse comida.»