19

1Ocurrió cuando Jesús había terminado estas palabras que partió de Galilea y llego a las fronteras de Judea más allá[[158]] del Jordán. 2Grandes multitudes lo siguieron y él los curó allí. 3Unos fariseos llegaron donde él para probarlo diciendo, «¿Es legal para un hombre divorciarse de su esposa por cualquier razón?»

4él les contestó, «No han leído que aquel que los hizo desde el comienzo los hizo hombre y mujer, 5y dijo, `Por esta causa el hombre dejará a su padre y madre y se unirá a su esposa y los dos serán una sola carne.´ 6Así que ya no son más dos sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»

7Le preguntaron, «¿Por qué entonces Moisés nos dijo que le diéramos una certificado de divorcio y nos divorciáramos?»

8él les dijo, «Por la dureza de sus corazones, Moisés les permitió divorciarse de sus esposas pero no sido así desde el comienzo. 9Yo les digo que aquel que se divorcie su esposa, excepto por inmoralidad sexual[[159]], y se case con otra comete adulterio; y aquel que se casa con ella cuando está divorciada comete adulterio.»

10Sus discípulos le dijeron, «Si tal es la dificultad entre marido y esposa, no vale la pena tomar una esposa[[160]]

11Pero él les dijo, «No todos los hombres pueden recibir esto que les digo, sino solo al que le es dado. 12Pues hay eunucos que nacieron así desde el vientre de sus madres, y hay eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron eunucos a si mismos por causa del Reino de Dios. Aquel que pueda recibirlo, que lo reciba.»

13Entonces le llevaron niños, para que pusiera sus manos sobre ellos y orara; y los discípulos los reprendieron. 14Pero Jesús les dijo, «Dejen a los niños, no les prohíban venir a mí; porque a quienes son como ellos[[161]] pertenece el Reino de Dios.» 15él puso sus manos sobre ellos, y partió de allí.

16Ocurrió que un hombre se le acercó y dijo, «Buen maestro, ¿qué cosas buenas debo hacer para tener vida eterna?»

17él le dijo, «¿Por qué me llamas bueno?[[162]] Nadie es bueno excepto uno, que es Dios. Pero si quieres entrar a la vida, sigue los mandamientos.»