Ellos razonaron entre si, diciendo, «Si decimos, `Del cielo,´ preguntará, `¿Entonces porque no creyeron en él?´ 26Pero si decimos, `De hombres,´ tememos a la multitud, pues todos sostienen que Juan es un profeta.» 27Le contestaron a Jesús diciendo, «No sabemos.»
él también les dijo, «Tampoco les diré con que autoridad hago estas cosas. 28¿Qué piensan? Un hombre tenía dos hijos, llegó donde el primero y le dijo, `Hijo, ve y trabaja hoy en mi viñedo.´ 29él le contestó, `no lo haré,´ pero luego cambio de pensar y fue. 30Llegó al segundo y le dijo la misma cosa. él le contestó, `yo voy señor,´ pero no fue. 31¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?»
Le dijeron, «El primero.»
Jesús les dijo, «Les aseguro que los recogedores de impuestos y las prostitutas estarán entrando al Reino de Dios antes que ustedes. 32Pues Juan vino a ustedes de la forma correcta y no le creyeron, pero los recolectores de impuestos y las prostitutas lo hicieron. Cuando ustedes vieron eso ni siquiera se arrepintieron para poder creerle.
33«Escuchen otra parábola. Había un hombre jefe de su casa quien plantó un viñedo, le puso una cerca alrededor, construyó una prensa para vinos en ella, construyó una torre, la arrendó a campesinos y se fue para otro país. 34Cuando la estación de la fruta se acerco envió a sus siervos donde los campesinos para recibir la fruta. 35Los campesinos cogieron a los siervos golpearon a uno, mataron otro y apedrearon a otro. 36De nuevo, mandó a otros siervos más que la primera vez, pero los trataron de la misma manera. 37Pero luego les envió a su hijo diciendo, `Ellos respetarán a mi hijo.´ 38Pero los campesinos cuando vieron al hijo dijeron entre ellos, `Este es el heredero. Vengan matémoslo y quedémonos con su herencia.´ 39Así que lo tomaron, lo lanzaron fuera del viñedo y lo mataron. 40¿Cuándo el señor del viñedo llegue que le hará a esos campesinos?»
41Ellos le dijeron, «él destruirá miserablemente a esos hombres miserables y arrendará el viñedo a otros campesinos que le darán los frutos en su estación.»
42Jesús les dijo, «¿No leyeron nunca en las escrituras,
`La piedra que los constructores rechazaron, La misma fue hecha cabeza de la esquina.
Esto era del Señor. Es maravilloso en nuestros ojos?´
43«Por lo tanto les digo, el Reino de Dios les será quitado y le será dado a gente[[181]] que de sus frutos. 44Aquel que cae sobre esta piedra se romperá en pedazos, y sobre quien esta caiga lo volverá polvo.»
45Cuando los jefes de los sacerdotes y los fariseos escucharon estas parábolas sintieron que él hablaba de ellos. 46Cuando buscaron atraparlo tuvieron miedo de la multitud, porque lo consideraban un profeta.