De inmediato el gallo cantó. 75Pedro recordó las palabras que Jesús le había dicho, «Antes de que el gallo cante, me negarás tres veces.» Se fue y lloró amargamente.

27

1Cuando la mañana llegó, todos los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo tomaron consejo contra Jesús para condenarlo a muerte: 2lo ataron, lo condujeron afuera y lo enviaron a Poncio Pilato, el gobernador. 3Entonces Judas, quien lo había traicionado, cuando vio que Jesús fue condenado, sintió remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y los ancianos, 4diciendo, «he pecado porque he traicionado sangre inocente.»

Pero ellos le dijeron, «¿Que tiene que ver con nosotros? Es tu problema[[217]]

5Lanzó las monedas de plata en el santuario[[218]], y salió. Se alejó y se colgó. 6Los jefes de los sacerdotes tomaron las monedas de plata y dijeron, «No es legal darlas como ofrenda, porque es el precio de sangre.» 7Tomaron consejo, y compraron un campo[[219]] con estas, para enterrar extraños. 8Por esto ese campo se llamó «El campo de la sangre» desde ese día. 9Entonces se cumplió lo que había sido dicho por intermedio de Jeremías el profeta[[220]]:

«Tomaron[[221]] las treinta monedas de plata,El precio de aquel sobre quien se había puesto precio[[222]], A quien algunos de los hijos de Israel le pusieron precio[[223]],

10Y las dieron[[224]] por el campo del alfarero, Como el Señor me ordenó.»

11Entonces Jesús fue donde el gobernador: y el gobernador le preguntó, «¿Eres el Rey de los Judíos?»

Jesús le dijo, «Tal como dices.»

12Cuando fue acusado por los jefes de los sacerdotes y los ancianos, no contestó nada. 13Entonces Pilato le dijo, «¿No escuchas cuantas cosas dan como testimonio en tu contra?»

14él no respondió, ni siquiera una palabra, así que el gobernador se maravilló. 15En la fiesta el gobernador solía liberar un prisionero para la multitud, el que ellos quisieran. 16Tenían, entonces, un notable prisionero llamado Barrabás. 17Entonces cuando la gente se había reunido, Pilato les dijo, «¿A quien quieren que libere por ustedes? ¿A Barrabás, o a Jesús, quien es llamado Cristo?» 18Pues él sabia que era por envidia que Jesús le había sido enviado.