IUEGO DE ESPADAS,
apropiado á los amores de religiosas, todo de letras coloradas.
EL REY, DOSE PIÉS, UNA CARTA.
Al tiempo del pelear,
Si se caen las espadas
De manos mal apretadas,
He visto quistionear
Disiendo, segund oy,
Por achaque ó por glosa,
Amores de religiosa
Andouieron por aquí,
Mas yo les respondo asy,
Por sententia y conclusion,
Ques una grande abusion
Que en los cobardes sentí.
EL CAVALLERO, XI PUNCTOS.
Nin por esto non se entienda
Que yo apruebo tal cosa,
Sólo por desir esposa
De quien non quiero contienda,
Es verdat, si fuese bella
Y noble de condicion,
Yo siempre sería della
Syn temer la perdicion,
Mas tengo por opinion,
Quien amare lo contrario,
Que será del adversario.
LA SOTA, X PUNCTOS.
La serví en tal lugar
Syn rescebir galardon,
Y puedo muy bien iurar
Con verdat, y con rason,
Que iamas un tal proçesso
Tan dulce non fué fallado,
Por donde qualquier excesso
Deviera ser perdonado,
Asy que tengo afirmado,
Este ser gracioso estado.
IX ESPADAS.
Pero hay diversidat
En este estado que digo,
Que segund la calidat
De personas acatad,
Tal debe ser el castigo,
Mas en todas fallo un danno,
El qual callar non me dexa,
Que un grado muy extranno,
Memoria dellas se quexa.