La perfection de nosotras mujeres,
Es de los trese fasta quinse annos,
Con éstas se toman suaves plaseres
Et todas las otras son llenas de engannos;
Por ende, sennor, sy pasa los veynte,
Aquella por quien soys tanto penado,
Sabed que serédes el más padesciente
Et syenpre os vereys ser ménos amado.
Amad, amadores, mujer que non sabe,
Á quien toda cosa paresca ser nueva,
Que quanto más sabe, mujer ménos vale,
Segund, por exemplo, lo hemos de Eva,
Que luégo, comiendo el fruto de vida,
Rompiendo el uelo de rica ignocencia,
Supo su mal et su gloria perdida;
Guardaos de mujer que há platica et scientia.
Amad, amadores, la tierna edat,
Quando el tiempo requiere natura,
Questa non tiene ninguna crueldat
Nin ofende al amante luenga tristura.
POR MANDADO DEL SENNOR REY,
fablando en propia persona, siendo mal contento de amor, mientra madama Lucrecia fué á Roma.