[nota LXXII]

Donde apetecen los oios,
Syn otro conoscimiento,
Allí va el consentimiento
Acompannado de antoios,
Y non es más su bondat
Que vana parencería,
Á quien non han voluntad
Muestran que por honestad
Contrastan á su porfía.

De natura de lobas son
Ciertamente en escoger,
De anguillas en retener,
En contrastar de erison,
Non estiman virtud nin alteça,
Seso, bondat nin saber,
Mas catan abinentesa,
Talle de obrar, é franquesa,
Do puedan bienes haber.

Tened aqueste conçepto,
Amadores, vos supplico,
Con quien riñen en publico
Fasen la pas en secreto;
Dissimulan el entender,
Denuestan lo que desean,
Fingen de enoio plaser,
Lo que quieren non querer
Y dubdar quando más crean.

Por non ser poco estimadas
De quien mucho las estima,
Fasiendo de honestidad rima,
Fingen de mucho guardadas;
Mas con quien las tracta en són
De sentir lo que meresçen,
Syn detener galardon,
La persona y coraçon
Abandonan et ofreçen.

Muchas por non descobrir
Algunas faltas secretas,
Á las personas discretas
Non dexan al fin venir;
Bien les demuestran amar
Y que bondat las detiene,
Mas con aquello tratar,
Han sus engannos lugar
Lo que en secreto contiene.

Son todas naturalmente
Malignas et sospechosas,
Non secretas et mintrosas,
Et movibles ciertamente;
Vuelven como foia al viento,
Ponen el absente en olvido,
Quieren comportar á çiento,
Asy que el más contento
Es cerca de aborresçido.

Sy las quereys emendar
Las habeys por enemigas,
Et son muy grandes amigas
De quien las quiere lisoniear;
Por gana de ser loadas
Qualquier alabança cogen,
Van á las cosas vedadas,
Desdennan las soiusgadas,
É las peores escogen.

Sintiendo que son subiectas
É syn nengund poderío,
Á fin de haber sennorío,
Tienen engannosas sectas;
Entienden en afeytar,
Y en gestos por atraer,
Saben mentir syn pensar,
Reyr syn causa et llorar,
Y áun enbaydoras de ser.