NOTAS.
I. [Pág. 1.] Lope de Stúñiga.
Á cabo de mis dolores.
Hemos dicho ya en la Advertencia preliminar que el ser de este poeta la primera composicion que se encuentra en el códice que ahora damos á luz, es lo que ha dado nombre á éste: en el Cancionero general de Hernando del Castillo, Valencia, 1511, fólio 11, es donde por vez primera vió la luz esta poesía, con una octava mas de las que nosotros publicamos, que está entre la primera y segunda, y dice así:
«Mayores son mis servicios
De quanto son mis querellas,
Y ménos tus beneficios
De quanto merescen ellas.
Ya, pues, ¿qué dirás, sennora,
Contra quien
Eres, cierto, robadora
De su bien?»
Nueve composiciones de Stúñiga contiene el códice, de los cuales publicamos ocho, pues la novena, que ocupa en él, el fólio 61 vuelto, y empieza: Llorad mi triste dolor, es copia exacta de la que se encuentra al fólio 29 vuelto, y pueden verla nuestros lectores en la [pág. 70].
Lope de Stúñiga, Astúñiga ó Çúñiga, pues se escribió de várias maneras este nombre, fué hijo del mariscal Íñigo Ortiz de Stúñiga, tambien poeta, de quien hay composiciones que se han publicado en el Cancionero de Baena, y de doña Juana, hija natural de Cárlos el Temerario, rey de Navarra. De una de las familias más ilustres de España, fué tambien uno de los caballeros más apuestos de Castilla, no ménos por su destreza en las armas que por su ingenio y gracia. Vémosle ya en 1434 ser uno de los mantenedores del Paso honroso que sostiene su primo Suero de Quiñones en el puente de Orbigo, donde Stúñiga rompe lanzas con Juan de Fablas, mosen Frances Davio, Juan de Villalobos, Alfonso Deza, Pedro de Torrecilla, Arnao Bojue y su pariente D. Juan de Portugal. Al año siguiente sale de Madrid en compañía de su amigo de la infancia, Diego de Valera, para tomar parte en el golpe de mano que el Señor de Valdecorneja intentó contra la villa de Huelma; frustrado éste, vuelve Stúñiga á la córte y profesa á poco en el órden de Santiago, en donde llegó á ser Trece y Comendador de Guadalcanal. Partidario acérrimo de los infantes de Aragon con quien le ligaban el afecto á la mayor parte de su familia, que seguia este partido, y el ser el infante D. Enrique Maestre de Santiago, toma parte en las luchas de aquel reinado, siempre contra el Condestable: acompaña á Italia á los Infantes y á su hermano el Rey de Aragon, de quien recibe honra y mercedes, vuelve á Castilla y vuelve á luchar contra don Álvaro de Luna: preso por órden del Rey, ya que no puede con la espada, emplea su pluma esforzándose á sí mesmo estando preso, celebrando en su Dezir á la cerca de Atiença el esfuerzo y valor de sus moradores cuando resisten al Rey y al Condestable. Tuvo lugar á poco tiempo de esto la concordia entre el Rey y el príncipe heredero D. Enrique (1446), por una de cuyas cláusulas se concede completo perdon á su padre, á él y á sus hermanos; pero estos convenios, que sólo eran treguas de corta duracion, no impidieron el que su familia volviese á conspirar contra el Condestable, quien faltándole el apoyo del Rey, acabó del modo trágico que todos saben. Nos inclinamos á creer que no vivia Stúñiga cuando la catástrofe, pues no figura entre los Trece y Comendadores que asistieron á dar posesion del Maestrazgo al infante D. Alonso, en quien D. Juan II habia delegado la Administracion que le confiriera el Papa. La mayor parte de nuestros cancioneros, así los inéditos como los impresos, contienen composiciones de este poeta, algunas muy notables, y que le hacen acreedor, segun la autorizada opinion del señor Amador de los Rios, á que sus obras se coleccionasen y publicáran reunidas.—Crónica de D. Juan el segundo.—Libro del Passo honroso defendido por el excellente caballero Suero de Quiñones.—Chrónica de las tres órdenes y cavallerías de Sanctiago, Calatrava y Alcántara, por el licenciado frey Francisco de Rades y Andrada.
II. [Pág. 9.] Johan de Mena.
Guay de aquel hombre que mira.