«Al Conde Camarluengo
Yo remito la sentençia»,
creemos sería Juan de Bardaxi, que lo fué, en efecto, de D. Alonso de Aragon, á quien acompañó á Italia, siendo herido en el sitio del castillo de Capuana, y luégo prisionero de Sforza en la batalla de Santa María de Ogliulo. Puesto en libertad, continuó en Nápoles hasta que por muerte de su padre Berenguer heredó los estados que éste tenía en Aragon.—Zurita, Anales, tomo III.
XV. [Pág. 80.] Diego del Castillo.
Ira sanna et crueldat.
El Sr. Ochoa, en su Catálogo de manuscritos españoles, pág. 435, dice que Castillo es Diego Enriquez del Castillo, del consejo de Enrique IV y autor de la Crónica que corre escrita bajo el mismo nombre, opinion que contradice fundadamente el Sr. Amador de los Rios en su Historia crítica de la Literatura española, pero sin darnos noticia de quién sea este poeta, á excepcion de las que de sus mismas composiciones se desprenden: nosotros sólo harémos observar que las dos poesías suyas que publicamos concluyen Vuestro Diego del Castillo, y no es probable que hubiera dejado de decir al ménos alguna vez Enriquez, si éste hubiera sido su primer apellido. Alcanzó más vida que su protector el rey Alfonso V, pues en una de sus más notables composiciones, titulada Vision sobre la muerte del rey D. Alfonso, dada á luz por primera vez por el ya citado señor Ochoa, Rimas inéditas del siglo XV, se recomienda á la munificencia del sucesor.
XVI. [Pág. 86.] El vergel del pensamiento.
Por la muy áspera via.
Segun el Sr. Ochoa, tantas veces citado, se encuentra esta composicion en los Cancioneros números 7.819 y 7.825 de la Biblioteca Imperial de París. En el primero dice: El Vergel, razonamiento de A.º Rodriguez, y en el segundo Vergel de Pensamiento, por Antonio Rodriguez. El Sr. Amador de los Rios cree ser del almirante D. Alfonso Enriquez, bajo cuyo nombre aparece inserta en el códice VII, A. 3 de la biblioteca de Palacio, y por último, los anotadores de Ticknor, en el índice que publican del Cancionero llamado de Stúñiga, la ponen como de Diego del Castillo, sin más razon que la de venir despues de otra de este autor: nosotros la dejamos entre las anónimas, pues ademas de no haber prueba alguna en favor de este ó del otro poeta, el Cancionero llamado de Stúñiga no dice de quién sea.
XVII. [Pág. 94.] Suero de Ribera.
Adios, adios, alegría.