El primero goso se cante
Causar la primera vista
Que la sennora bien quista
Comiença ser del amante,
Quanto á la ley verdadera
Se muestra de bien amar,
Le plase de me tornar
De ciego amador que era,
Et de creer et afirmar
Ó morir et defensar.

Yo solo dirán que fué
El ciego contemplador,
Que çegó mi resplandor
La hora que te miré;
El sol non pudo causar
Con toda su claridat
Lo que tu sola beldat,
Non es de maravillar,
Si tanto ó la meitad
Fuesse la tu piedat.

De mi muerte á compasion
Non te debes retraher,
Yo ver bien et conoscer,
Aunque ciega mi passion,
La pena del pensamiento
É deseo non complido,
Aunquel sentir es perdido,
Con doble sentido siento,
Quanto más mi muerte pido
Se dobla más mi sentido.

EL SEGUNDO.

El primer goso fenesçe
Syn fenescer desear,
El segundo es de cantar
La contra de non fallesçe;
Él es tal, segund se muestra,
En que so el más constante,
Es aquel primer semblante
Que la sennora demuestra
Al siervo dende adelante.

Solo yo triste diré,
Deste plaser non gosando,
Quen nuestra ley más amando
De lo que mande passé;
Amador que tanto amasse
Non digan que ser pudiesse,
Yo solo dirán que fuesse
Aquel que la ley passasse
De amar et amor venciesse.

En tí más triste que leda,
El segund ya canté,
Sy dél por tí non gosé,
Por falta de amar non queda;
El que ha de amar victoria,
Syn tu bondad ofender,
En amar yo he de ser,
E quantos posseen gloria
De passar ó fenescer.

EL TERÇERO.

El terçero goso es
El amante ser oydo
Recontando
Los trabaios que despues
De su vista le han venido
Deseando,
El qual tiene por sentir
Quien fasta aquí
El fuego do suele arder
Quiso á todos encobrir,
Et más á tí,
Por más gloria merescer.

Si fué de mí ofendido
Amor ó sus servidores
Algund dia,
Fué por no ser entendido
Que en vuestro fuego de amores
Yo ardia,
Nin tu merçed entendiese
La tal llama;
Yo sentir et padesçer
Con temor que non ardiesse
La tu fama
Por causa de me valer.