DIEGO DEL CASTILLO.
En la plaça peligrosa
Qual amor nos ha asignado,
Debate maguer medrosa
La vida, de vos quexosa,
Con el seso cativado;
Et dando secreto gaie,
Afirman fiera batalla
En el seno tal salvaie
Deste mísero viaie,
Do syempre dolor se falla.
El plaso, pues, otorgado
De tanto triste liçencia,
En el qual debe ser dado
Uno iuisio sennalado
De vuestra poca clemencia,
Non passe syn gran pregon
É publica vos patente,
Porque toda condicion
De pueblos et de nacion
Sepa de mi mal presente.
É vos, que, nunca vencida,
Iamas vos vence porfía,
Nin por ruego soys movida,
Nin por muerte condolida
Deste fuego que me guia,
Quered quiriendo tomar
Un querer esecutivo
Por donde pueda fallar
La parte que más buscar
Me conviene, pues que vivo.
Ca si muerte fues notoria
Al dolor que me combate,
Non sería ménos la gloria
Quel temor de la victoria
Quando piensa su debate,
Nin vuestro cruel espanto,
Que me da terrible guerra,
Sería causa de mi llanto,
Nin mis males podrian tanto,
Que non fuesse só la tierra.
Mas si tanto grand tristura
Me quisieron dar los fados,
Que por vuestra fermosura
Yo perdiesse la folgura
De los bienaventurados,
Entre quantos saben parte
De mis penas tan amargas,
Vos quered tener tal arte,
Que con vos triste me farte
Recontar mis cuytas largas.
En la fin de mis cuydados
Mis dolores començaron,
É fueran tan passionados
Mis males atribulados
Desque solo me fallaron,
Que muerta vive mi vida,
Cercada de compassion,
De todas cuytas fornida,
Et viviendo despedida
De salud et redemption.
En principio de la edat
Más viril de la franquesa
Començó mi soledat
É mi grand captividat
Con los fructos de tristesa,
Do plaser fué consumido,
Esperança fecha pena,
De vivas llamas ardido
Mi deseo tan querido,
Cuya rabia me encadena.