Por muy excellente modo
Vi otra fermosa dama,
Que de Gatula se llama,
Primera de todas en todo;
De sus pompas et nivel
Se faria larga suma,
Pero detengo la pluma
Por non tocar al papel.

Syn más quedar en olvido
Valor que tanto se precia,
Es la fermosa Lucrecia
Del gentil seie de nido;
Donsella de grand valía,
En extremo syngular,
Por quien disen el cantar:
Para mí me la querria.

Del sege de Capuana
Vi Camilla graciosa,
Que resplendece fermosa
Más que estrella de Diana;
El Sennor muy soberano,
Mostrando su grand poder,
Las otras mandó faser,
Y ésta fiso por su mano.

En este sege nombrado
Vi otra Lucrecia plasiente,
Donsella bien paresciente
En superlativo grado;
Compassada su bellesa,
Segund el mi parescer,
Bien creo que debe ser
Tesoro de gentilesa.

Minutela Margarida,
Mujer de mossen Gallarte,
Non debe quedar aparte
De fermosura escondida;
Á quien juzgaron las fadas
Por sentencia verdadera
Que non fuese postrimera
De las fermosas loadas.

Tornando, mosen Françes,
Á mi porfía primera,
Pues ya vedes la manera,
Respondedme si queres;
Dexando toda favor,
Presentandos por testigo,
Destas sennoras que digo
Quál vos paresce meior.


DIEGO DE VALERA.

[nota XXXIV]