O bendita sin medida,
Madre del que te criò,
Ante secula escogida
De Dios, que de ti nascio,
A madre jamas se diò
La gracia que tu tuuistes;
Ser madre del que paristes.

XLII.

Niño porque en las gentes
Nunca primero fue uisto,
En cuerpo y ànima mixto,
Mostrando sus accidentes.
Un niño que a los biuientes
Oy comunica su ser,
Y comienza à padescer
Sobre divino humanado.

XLIII.

XLIV.

Lo moreno bien mirado
Fuè la culpa del pecado,
Que en mi nunca fuè hallado,
Ni jamas se hallarà.

Soy la sin espina rosa,
Que Salomon canta y glosa,
Nigra sum sed formosa,
Y por mi se cantarà.

Yo soy la mata inflamada
Ardiendo sin ser quemada,
Ni de aquel fuego tocada
Que à los otros tocarà.