Conosco ademas otra interpretacion musical à cinco voces del mismo texto, que figura en la ya citada Recopilaciòn de Sonetos y Villancicos... (Sevilla. 1560) de Juan Vazquez (nro 34 de la segunda parte.)

XXVI.

Se encuentra en el Cancionero de Barbieri (nro 258) puesta en mùsica à tres voces, sin indicacion alguna de autor, ni para la letra, ni para la mùsica—Esta no presenta ninguna analogía con nuestra version, pero en cambio el texto es casi igual, salvo algunas variantes; verbigracia los versos 4º y 5º de la estrofa dicen:

Con sospiros la passaua,
Mas peor esta que estaba...

XXVII.

¿Tendrà algo que ver este lindìsimo Villancico, de caracter tan nacional, con la preciosa comedia de Luis Velez de Guevara, titulada: La luna de la Sierra? Lo cierto es que en la segunda jornada (Vide Rivadeneyra—tomo XLX = pag. 188) en la primorosa escena entre Anton y Pascuala, el Príncipe Don Juan y el Maestre, rondan à la linda aldeana, en tanto que los mùsicos de su sèquito cantan una letra que dice precisamente:

Luna que reluces
Toda la noche me alumbres.

El celoso serrano al escuchar la rondalla hace la siguiente reflexiòn:

Esos no son aldeanos,
No son guitarras serranas
Estas, ni aldeanos versos
Aquellos...

Recuèrdese ademàs que uno de los héroes de la obra,—que quizàs tenga, como tantas otras algun fundamento legendario ó proceda de algun romance popular—, es aquel malogrado prìncipe Don Juan, hijo de los Reyes Catòlicos, gran protector de Juan del Enzina y para quien el ilustre poeta escribiò su Representacion mitològica, (fol 96 de la citada edicion de Zaragoza) inspirada en Anacreonte, que Gallardo al reimprimir de nuebo en el Nº V de El Criticòn, confirmò con el tìtulo: El triunfo de amor.