Dicha solemnidad viene à coronar una carrera, si no larga por fortuna, muy brillante, durante la cual ha logrado Vd. dejar impresas las huellas de su preclaro talento y no vulgar erudicion, en el ancho y dilatado territorio de los estudios hispànicos. Yo amante como el primero de las letras y las artes de mi patria, el mejor patrimonio que queda de la ilustre raza à que pertenezco, hubiera sentido no aportarle con motivo de tan fausto suceso, un testimonio de gratitud y de amistad.

Por eso he creido oportuno reimprimir à casi cuatro siglos de distancia, los textos poèticos del peregrino Cancionero, hasta hoy desconocido, por mi descubierto en la Biblioteca Carolina. En la colecciòn hallará Vd. representadas todas las lenguas que se hablan en la Península Ibèrica, castellano, galaïco-portuguès y catalan, y es posible que suministre à Vd. campo donde espigar esas observaciones filològicas, que tan atinadamente ha formulado en sus precedentes trabajos.

Cumplo asi pues una deuda de gratitud para con el erudito autor de l'Etude sur l'ancien dialecte Léonais, sàbio comentador de Gonzalo Garcia de Santa Maria; y aprovecho la oportunidad, para renovar al amigo cariñoso que tanto y tan eficazmente ha contribuido à hacerme agradable mi residencia en Suecia, la seguridad de mi consideraciòn y aprecio.

Suyo afmo S. y A.
Q. L. B. L. M.

Rafael Mitjana.

Uppsala, 30 de Enero de 1909.


INTRODUCCIÒN.

En una de mis visitas à la Biblioteca de la Universidad de Uppsala, tuve la singular fortuna de tropezar con un rarísimo volumen de mùsica española, que hasta el presente ha escapado à las investigaciones y pesquisas de los mas diligentes bibliògrafos. Dicha colecciòn de Villancicos, que me atreverè à llamar Cancionero de Uppsala, merece en mi entender una descripciòn detallada y exacta, por tratarse quizàs, y sin quizàs, de un ejemplar probablemente ùnico—pues no existe à ciencia cierta en las grandes Bibliotecas de Paris, Viena, Munich, Berlin, Londres y Madrid—y por ser un verdadero dechado de mùsica profana española, sin duda alguna, la mas antigua colecciòn impresa que nos sea conocida.

He aqui pues su señalamiento bibliogràfico: