MDLVI.


Para mi es indudable que algunas de las canciones que à continuacion pueden leerse y cuyo texto es indiscutiblemente de Juan del Enzina, fueron tambien puestas en mùsica por aquel fecundo ingenio. Otras, y esto aumenta el ìnterès del Cancionero de Uppsala, me parecen ser los originales de algunas de las canciones transcritas para vihuela que se hallan en el rico tesoro de nuestros libros de cifra, lo que viene à confirmar su popularidad. Una nota marginal manuscrita, al Villancico nro 36, indica que figura asimismo en la Silva de Sirenas de Anrriquez de Valderràuano. Pero no me extiendo mas en consideraciones inoportunas en este lugar, puesto que el lector curioso podrà ver mis observaciones en las notas y comentarios que siguen al texto.

Únicamente añadirè antes de terminar, que los compositores de esta série de Villancicos, dieron pruebas de muy buen gusto al elegir las poesias que habian de poner en mùsica; casi todas ellas son lindìsìmas, à veces rebosando sentimiento, à veces llenas de agudeza y sal àtica, en una palabra, dignas en verdad del gran florecimiento literario y artìstico que se iniciò en España durante el reinado de los Reyes Catòlicos. No me he permitido alterar para nada el texto original, reproduciendo su peculiar ortografia y hasta sus italianismos, y hecha esta declaraciòn en descargo de mi conciencia, vea el lector por si mismo, si tengo razon bastante para elogiar el exquisito sentido literario de lo anònimos maestros, á quienes debemos el precioso ramillete de flores del ingenio español, que forman el Cancionero de Uppsala.


PRIMERA PARTE

TEXTO.


I.