[46] Léese al final del Extracto del viaje de Villalobos, de que se ha hecho mérito en nota anterior, una advertencia de Navarrete muy oportuna para insertarla en este lugar. «Aunque el Emperador (dice) havia concedido el descubrimiento y conquista de las Islas del Poniente de Nueva España al capitán Don Pedro de Alvarado, Adelantado de la Provincia de Guatemala, interesando en esta concesion al Virrey de Nueva España Don Antonio de Mendoza, era con condición de que no se llegase á las Islas de Maluco, ni se tocase á cosa perteneciente a la conquista del Rey de Portugal: Falleció Alvarado antes de la empresa, y haviendo nombrado el Virrey á Ruy Lopez de Villalobos para verificarla, lo hizo éste del modo que queda expuesto; pero del documento (sobre su viaje) consta que S. M. envió á Nueva España con el Govierno de aquel Reyno á un Visitador que pregonó dos veces por todos los lugares la residencia del Virrey Don Antonio de Mendoza, y llevó facultades para remitirlo en un Navío: De donde se infiere lo que desagradó á S. M. el que la expedición de Villalobos huviese entrado en el Maluco.»
Respetando la opinión emitida en la nota preinserta, puede también deducirse del mismo documento y de otros sobre este asunto que el desagrado de la corte fué por el proceder de Villalobos, más ajustado en último término á los intereses de la corona de Portugal que á los del Emperador, según se deduce de los requerimientos que le hicieron sus oficiales más caracterizados.
[47] Conviene en este punto la lectura de la «Carta de D. Antonio de Mendoza á Juan de Aguilar, pidiendo se le autorizase para avenirse con los portugueses sobre la posesion de territorios conquistados.» impresa en la 1.ª serie de la C. de Indias, t.o iii, pag. 506.
[48] Aunque esta carta se halla impresa en el tomo i, pág. 101 de la Bibl. marít. esp. de Navarrete, repítese aquí en gracia á su corta extensión y para no romper la coordinación de la correspondencia inédita de Urdaneta, que se inserta en los documentos siguientes.
[49] Andrés de Urdaneta nació en Villafranca de Guipúzcoa en 1498, de D.a Gracia de Cerain y Juan de Ochoa Urdaneta, ambos de ilustre linaje. Sus padres querían emprendiese la carrera eclesiástica, para lo cual estudió latinidad y filosofía; pero él, que prefería la militar, se alistó, ya huérfano y en edad conveniente, bajo las banderas de Carlos V, peleando con valor en Alemania é Italia. El estudio que había hecho de las matemáticas, astronomía y cosmografía le aprovechó mucho para distinguirse como hábil piloto y de excelente consejo en las expediciones marítimas de que fué parte. Tomóla en la del Comendador Loaisa, que salió de la Coruña el 24 de Julio de 1525, y rota por los tiempos y maltrecha por penalidades que debilitaron las tripulaciones y ocasionaron entre otras muertes la del Comendador y la del afamado Juan Sebastián del Cano, llegó á las Molucas bajo el mando de Martín Iñiguez. En aquellas islas permaneció Urdaneta hasta el año de 1536 en compañía de Alvaro de Saavedra, jefe de la conocida expedición á que dió su nombre, y de Hernando de la Torre.
A su regreso á España por Lisboa le fueron ocupados en esta ciudad, entre otros papeles sobre derroteros y navegaciones, la relación de la verificada por él de regreso.
Al escapar de Lisboa y llegará Valladolid para dar cuenta al Emperador de sus viajes, presentó con Macías del Poyo la relación sumaria del que había verificado la desgraciada expedición de Loaisa (que hoy corre impresa, como se verá en el índice, en el tomo v, páginas 366 á 68 de la Colección de Navarrete), y en 26 de Febrero de 1537 presentó la detallada de todos los sucesos de la misma expedición hasta 1535, pero antes de su salida del Moluco (impresa también en el mismo tomo v, páginas 401 á 439). También se halla en la pág. 382 la contestación al interrogatorio que le dirigió el Consejo de Indias sobre este viaje, é incidencias acerca de la cuestión de límites entre las posesiones que pertenecían á Portugal ó debían corresponder á España.
Desde Valladolid se trasladó á Nueva España, donde el Virrey D. Antonio de Mendoza, apreciando la capacidad de Urdaneta por el buen desempeño de los cargos que en Méjico le había confiado, quiso elegirle para mandar la Armada que en unión de Alvarado preparaba para continuar el descubrimiento de las Islas de Poniente, y que por la trágica muerte del célebre Adelantado de Guatemala quedó toda ella por cuenta del Virrey. Urdaneta rehusó por lo pronto, quizá por estar ya decidido á tomar el hábito de San Agustín, como realizó á 20 de Marzo de 1553 en el convento de aquella orden en Méjico. Seis años despues, muerto Mendoza, y sustituído en el virreinato por D. Luis de Velasco, recibía Urdaneta la carta deRey que se inserta en el texto que motiva esta nota.
Los documentos siguientes dirán la parte principal que el famoso agustino tomó en la expedición de Legaspi, el cual fué propuesto por él para el mando.
También se nos ofrecerán otros documentos en que un Juan Pablo Carrión, Almirante de aquella Armada, hace objeciones á la derrota propuesta por el agustino.