Quedando el General en la Isla dicha de Bool mandó al Tesorero Guido de Labezares, y á mi, que fuesemos á ver una Isla de Beguindanao[98] la costa della, y lo que habia en ella, y en demanda de un Puerto llamado Butuan, donde fuimos á cumplir lo por el mandado en nombre de Vuestra Magestad. Hallamos en el dicho Puerto que habia la poblacion y contratacion que se tenia noticia, porque estaban contratando dos Juncos de Moros, que dixeron ser de Luzon junto á una Isla grande de Borney. Esta Isla de Borney es rica á la noticia que se tiene della: es tierra de mucha gente y de fuerzas, donde se tiene noticia que hay artilleria mucha y la gente belicosa, y toda ella es de gran contratacion. Con el principal deste Puerto dicho de Butuan hicimos amistad, que asi nos fue mandado por orden é Instruccion del General en nombre de Vuestra Magestad y le dimos á entender como por mandado de Vuestra Magestad ibamos á contratallos y á residir en su tierra con su voluntad, y que si necesidad alguna se le ofresciese, á favorescerle y ampararle en nombre de Vuestra Magestad. La respuesta que dió fué, que el era contento de que fuesemos; y esto se le dió á entender por los Moros que estaban contratando alli, por no tener lengua en el Armada que entienda á los naturales, de cuya causa se padesce gran trabajo. Los Moros mostraron que rescivian pena de que contratasemos á los naturales. Habiendo hecho lo que por el General en nombre de V. M. se nos mandó dimos la vuelta á donde estaba el Armada que era en la dicha Isla de Bohol.
De aqui nos hicimos á la vela para ir á una Isla que llaman Zubu, que es la parte donde mataron la gente de Magallanes: hallamos á los naturales algo alborotados, aunque mostraron que querian nuestra amistad, y duró esto hasta otro dia siguiente que no nos cumplieron ninguna cosa de las que se les pidió. Luego que se entendió esto se les fizo ciertos requerimientos que por nuestros dineros nos diesen de los bastimentos que tenian, y no se pudo alcanzar dellos cosa alguna hasta que mostraron que querian pelear con nosotros, y que no nos querian dar cosa alguna; y luego salimos á pelear con ellos. Y como se disparó el artilleria de las Naos, y la gente por la tierra, y por la mar, se retiraron que ninguno aguardó, ni se pudo haber, dexaron desamparadas las casas, en las quales no se halló cosa, sino fue un niño Jesus, y un verso de hierro, y otro de bronce, que todo se entiende ser del tiempo de Magallanes. Hasta hoy se ha podido saber cosa alguna de lo que posehen.
Despues de haber desamparado la tierra y haberse retirado, vino un Moro que estaba casado entre ellos como Interprete dando á entender que venia de parte de un hermano del Señor desta Poblazon, que querian paz y tener nuestra amistad. El General le respondió, que no embargante lo que habian usado y mostrado su mala intencion, que viniesen seguros, hasta darles á entender lo que con ellos se habia de hacer; y con esto fué y con una vandera de paz que le dió el General, y luego vino el dicho hermano del Señor que se llama Tupas.
El qual dixo que queria paz y amistad. Significole el General el mal termino, é ingratitud que usaron con el en nombre de Vuestra Magestad y con esto le dio á entender que viniese su hermano, y todos los mas principales para asentar las paces y pedirles las condiciones que habian de guardar y cumplir en el servicio de Vuestra Magestad y con esto se fué: pidió de termino para traer á su hermano y á la mas gente, tres dias.
Toda esta Isla es muy poblada y de mucha gente, y toda ella belicosa y muy viciosa, de cuya causa entiendo sera necesario no viniendo al verdadero conoscimiento de la Santa Fé Catolica sean conquistados y trahidos debaxo del dominio de Vuestra Magestad.
Acabado el termino de los tres dias vino el dicho hermano de Tupas, y otro principal, los quales dixeron que su hermano estaba indispuesto, que el en su nombre y otros principales que venian con el las haria. El General le dió á entender que no la queria hacer con el sin que su hermano viniese, y que no tratase negocio doble con el, porque le daria mucha pesadumbre, y que volviese por su hermano y viniese seguro que el y su gente le guardarian lealtad, y con esto se fué y vino el dicho Tupas y hizo las amistades, y quedó que traeria su gente y con ella servir á S. M. y no ir, ni venir contra cosa que se les mandase. Negocios son que entendemos vienen de mano de Nuestro Señor: el nos encamine en su servicio y ampare en el de V. M.
Por estar el Navio que se despacha para el descubrimiento de la vuelta muy á pique no doy relacion á V. M. de las condiciones que quedan resolutas porque hasta hoy no se han concluido.
Fr. Andres de Urdaneta, mi tio, vuelve y va á servir á V. M. en este descubrimiento, y por su compañero Fr. Andres de Aguirre. Por Capitan va Felipe de Salcedo y Juan de Aguirre, personas que entendemos servirán á V. M. con toda fidelidad, fe, y alegria. Con toda humildad Suplico á V. M. mande se provea de Religiosos y Clerigos quales convengan para la predicacion del Santo Evangelio á estos naturales atento al servicio grande á Dios Nuestro Señor, y á V. M.
La gente que ha de mandar V. M. proveher fuera de la que de la Nueva-España se proveyere para el socorro que se pide den docientos bien armados y aderezados, fuera destos mandará V. M. que luego á la segunda vengan 600 hombres bien armados y los 400, que sean arcabuceros, los 200, piqueros: artilleria gruesa como son culebrinas y municion, y la gente la mejor que se pudiere hallar y de las mejores costumbres, y municion y armas para los que aca quedan.