En este mismo tiempo el Governador mandó hacer una Fragata grande, y se puso luego en astillero, de que havia gran necesidad para traer bastimentos al campo, y en estas obras se ocupavan y entendian todos los oficiales é la demas gente que en el Real estava.

Como havia muchos dias que la gente no salia del Real, para ninguna parte, y la perdida del arroz arriba declarado, los bastimentos se apocavan, de cuya causa el Governador con parecer de los Capitanes é oficiales, y otras personas, acordó de embiar alguna gente en los Bateles y Fragatas pequeñas á la Provincia de Eleyti á procurar algunos bastimentos y comida, y ansi despachó para allá al Maestre de Campo y al Capitan Martin de Goyti que partieron deste Real á 19 dias del mes de Diciembre con ciento y treinta personas de toda gente, y la Vispera de los Reyes llegó al campo una Fragata que el Maestre de Campo enviara cargada de arroz, la qual con un temporal que traia dejó quasi todo quanto traia, e otro dia despues de los Reyes llegaron los Bateles con arroz y ñames que el Maestre de Campo embió en ellos, y descargados los volbieron luego otra vez, y en 16 de Enero volbieron segunda vez con mas arroz, que dello era de tributo, y dello rescatado, y dello de particulares comprado: el Governador tornó á embiar otra vez los Bateles, como eran de poca carga todo lo que traian era poco.

Estando el Maese de Campo en la jornada de Eleyti en el Real fallescieron un Marinero llamado Melchor Diaz, é Juanes el Indio Mexicano, que se havia rescatado, ambos en un dia casi sin enfermedad ni calentura, mas de un dolor de estomago, é tripas, é cámaras, y al cabo de quatro dias murió, y dende á cinco ó seis dias adelante adolescieron del mesmo mal tres Grumetes, los quales dixeron, que de una calla de vino que les traxo una India de Zebu havian bebido, y que luego se sintieron malos de camaras é bómitos, y que tenian por cierto, que les havia echado alguna cosa en el vino; y el mesmo Medico que los curava certificó que les havian dado alguna ponzoña, y ansi les dió atriaca y otros remedios contra ella con que escaparon, é llegaron en punto de morir, y se entendió que de la misma muerte habia muerto el Melchor Diaz, y Juanes, que como no dixeron de que les havia procedido, se murieron sin que les entendiesen la enfermedad. Entendido el negocio el Governador mandó pregonar que só pena de muerte nadie comprase ni bebiese vino de la tierra, y mandó poner centinelas y guardas para que no consintiesen se metiese ninguno en el Real, y con todo esto huvo muchos, en especial Marineros, que decian, que mas querian morir que dexarlo de beber, y que no podian travajar ni sustentarse sin ello. El Governador mandó llamar á Tupas y á los demás Principales de Zebu, y les dixo, que se maravillava mucho de que en pago de tantas y tan buenas obras como les havia hecho y hacia de cada dia, de tanta voluntad y amor como los tenia, y haviamos tratado, le diesen tan ruin paga, y que hoviese entre ellos tantos malos hombres, y que osasen echar ó mandasen echar ponzoña en el vino que vendian á los Españoles: ellos dixeron, que no sabian tal cosa y que holgarian se averiguase y supiese quien era el que lo hacia, y se castigase: El Governador les dixo, que no estava contento ni satisfecho con la respuesta que le davan, y que para que el estuviese cierto que no tenian culpa era necesario, que ellos entre si inquiriesen y supiesen quien era el que lo havia hecho y se lo truxesen, por que era cosa clara y cierta que si ellos querian poner diligencia en ello no podian dexar de saber la verdad en el caso, y no lo haciendo ansi tendria entendido que ellos lo mandavan hacer: ellos tornaron á decir, que no havian mandado tal cosa y con toda diligencia procurarian de saber la verdad del negocio, y darian noticia de lo que supiesen: y preguntado ¿á que Españoles lo havian dado? se les señaló los muertos y los enfermos. Otro dia siguiente por la mañana volbieron el Tupas y Principales al Governador y truxeron presas dos Indias, diciendo, que aquellas dos eran las que traian vino y pescado al Marinero que murió y á los Grumetes que estavan enfermos, y que sospechavan haverlo hecho ellas sobre algunos zelos que havian habido, que estaban amanzebadas con ellos, é por que lo suelen y acostumbran á hacer las mugeres desta tierra á sus naturales, y á sus propios maridos, que el Governador lo averiguase é las castigase é hiciese justicia en todo; y luego se mandó proceder contra ellas é tomar sus confesiones, en las quales culparon á otras dos Indias de Zebu, que ansimismo fueron presas, y ellas echavan la culpa las unas á las otras, y poniendolas á qüestion y tormento, la una dellas confesó haver dado ponzoña en el vino al Melchor Diaz, Marinero, y huvo testigos que esta misma dió tambien al Juanes sobre zelos; de esta se hizo justicia, y la hicieron quartos y la pusieron en el camino que va deste Real á la población de Zebu, y á las otras tres azotaron y tresquilaron, y desterraron de Zebu perpetuamente.

Y la que hicieron quartos, despues de haverla condenado por el delito, dixo, que queria ser christiana, y pidió el Bautismo, y los Padres la Bautizaron, y ella murió segun lo que se entendió con devocion y christianamente llamando á Dios y á Santa Maria.

En esta misma noche despues de haver hecho justicia desta muger prendieron en la mar en una canoa al Principal de Gavi, que mató á Pedro de Arana á traycion, que paresce que vino á Zebu á cierto negocio, y Tupas avisó al Governador como estava allí, y en una celada que le mandó poner el Governador en dos canoas le prendieron, el qual confesó ser verdad que él y otros quatro Principales se concertaron de venir del Puerto de Gavi á este Real á procurar de matar algunos Españoles, y ansi vinieron de noche en un Parao y se pusieron en una emboscada diez y siete Indios entre este Real y poblacion de Zebu, entre los Palmares, en un herbazal grande en donde estuvieron hasta que otro dia amaneció, y vieron un Español que iva de este Real paseandose solo por la marina acia donde ellos estavan, al qual salieron, y le dieron lanzadas, y le mataron, é le cortaron la cabeza, y se la llevaron al Puerto de Gavi, donde hicieron gran regocijo y fiesta con la cabeza: de este se mandó hacer justicia, y se hizo el dia siguiente quartos en el mismo lugar que mataron á Pedro de Arana, donde pusieron la cabeza en un palo, y los quartos en sendos palos en la marina, con lo qual los Indios se atemorizaron mucho, y vinieron los Principales al Governador á decirle que estava muy bien hecho la muerte de aquel y que merecia muy bien por lo que hizo; y el Tupas dixo, que aquel que hicieron quartos havia sido muy valiente y soberbio en estas Islas, y que quando los Españoles llegaron la primera vez á esta Isla, y le requirió el Governador que viniesen de paz, se havia hallado presente este con ellos, y que queriendo hacer paz y amistad con el Governador, que este Principal Dagami, como hombre valiente, y soberbio, y otros Principales de Matan que se hallaron presentes, le aconsejaron que no hiciese paz con los Españoles, y se lo estorvaron que no la hiciese, y que siempre, siempre, fué este muy rebelde contra los Españoles, y amigo de rebueltas y guerras, y que el Governador le havia dado su pago.

A los 12 de Hebrero que fué dia de Carnestolendas, volbió al real el Maestre de Campo con toda la gente de Eleyte donde havia ido á buscar bastimentos, y luego que fué llegado al Real determinó de despacharle y embiarle el Governador á la costa de Vindanao á la Provincia de Cabite á saber la certidumbre de lo de la canela, para lo qual havia hecho aparejar, mientras el Maese de Campo fuera, á la Nao San Juan, y estava á punto por que deseava saber mucho de la canela para informar dello á S. M. y ansi antes de ahora por diversas veces havia embiado á ello, aunque no se havia asertado, porque desde la Isla de Bohol embió la primera vez allá al Capitan Juan de la Isla y dos oficiales de S. M. y se volbieron sin llegar á Cabite; y despues, luego que hizo asiento en Zebú tornó á embiar al Maestre de Campo, el qual por no hallar bastimentos, ni comida en aquella costa le fué forzado salir de allí, é baxar la Isla de Negros hasta la Isla de Panay, donde cargó de arroz, y se volbió al Real como arriba está dicho, y despues lo tornó á inviar al mismo Maese de Campo, y tambien se volbió por haber topado la Armada Portuguesa, y ansi era esta la quarta vez que inviava á lo de la canela, y mandole que en todo caso truxiese la noticia de la canela y de la dispusicion de aquella tierra, y puertos, y poblaciones della, y dándole instruccion de la orden que havia de tener en todo, los despacharon en la Nao San Juan y una Fragata pequeña, y partió del Real con 80 hombres á los 19 de Hebrero. De la jornada que vino de Eleyte, dió noticia el Maestre de Campo y el Capitan Martin de Goyti, como á ruego é intercesion del Principal y Señor de Eleyte, havian ido á otra Isla adelante llamada Masbat, que está quarenta leguas poco mas ó menos de Zebu á donde el mismo Principal los havia guiado é llevado, diciendo que eran sus enemigos, y le hacian guerra, é que llegados á la dicha Isla hallaron toda la gente alzada é huyda á la sierra é no pudieron haver ningun Indio ni gente, mas de que en un pueblo donde llegaron hallaron muchas minas de oro labradas y erramientas con que se labravan, donde se tiene noticia que sacan mucha cantidad de oro, y ansi tiene la muestra, y paresció por algunos ensayes que hicieron de priesa y que havia minas que estavan ahondadas en cien estados y en mas, y en menos, y que todas las minas y lavaderos tenian acubiertas de casas pagizas, é por la policia que vieron en las minas y lavor dellas, se presumian devian ser muy ricas, y lo mismo se entendió de algunas mazamorras que truxieron por no haber lugar de traer el metal, é hicieron sus ensayes en este campo; y en otras muchas partes se tiene noticia é se sabe que hay minas, é se saca é coge oro, en lo qual hasta aquí los Españoles no se han ocupado, ni se les da lugar á ello por ser pocos, y no tener aparejos ni posibilidad, lo qual se podria entender mejor poblando la tierra.

A los cinco de Marzo se acabó y echó al agua la Fragata grande que se havia mandado hacer de nuevo, á la qual la pusieron por nombre el Espiritu Santo, é luego se enjarció y aparejó, y la despachó á la Provincia de Panay en busca de bastimentos, é fué con ella y con otra Fragata menor el Sargento mayor Luis de la Haya con treinta y tantas personas, y partió á los 10 de Mayo con instruccion de lo que havia de hacer, y volbió cargado de arroz á los 28 del dicho mes; é como en el campo no havia ninguna brea, y la mucha necesidad que della havia, ansi para las Naos, como para las Fragatas, y que sin ella no se podia sustentar el campo, determinó de imbiar la Fragata grande en busca de brea, asi despachó con ella y otras dos Fragatas pequeñas al Capitan Martin de Goyti con sesenta personas á la Isla de los Gigantes, donde se tenia noticia habria alguna brea, y que no la hallando fuese á Panae y cargase de bastimentos y se volbiese; y ansi partió de este Real á los ocho de Abril: é lo que en esta tierra llamamos brea es una resina con que los naturales hacen lumbre ó candela para sus pesquerías de noche, y es lo mismo que copal de la Nueva España, ó que á lo menos difiere en muy poca cosa en la color, olor y sabor; pero haylo tan poco, y en tan pocas partes, que por muy gran travajo se halla: El Capitan Martin de Goyti no hallando brea en los Gigantes se pasó á la Isla de Panae, de donde imbió cargada la Fragata grande de arroz y el se quedó con las dos Fragatillas á recoger más comida: llegó á este Real la Fragata grande á los 27 de Abril.

A 28 de Abril que es la fiesta que en este campo está votada y se celebra, de la aparicion del Niño Jesus, é de la entrada é toma deste pueblo, llegó á este Real la Fragata que el Maese de Campo havia llevado á Coabite[18] en que venia el Alferez Gaspar Ramirez, que dió nueva de la muerte del Maestre de Campo que fué Dios servido de llevarle de esta vida de unas calenturas que le dieron en el camino de vuelta que venia de Coabite: algunos dicen, que murió de enojo y pasion de cierto motin que le trataban de quererle matar, y alzarse con la Nao, y Gaspar Ramirez dió noticia, como en la Nao venia por caudillo el Sargento Juan de Morones, y por ser los vientos contrarios no podia venir sino poco, y que traia gran travajo por que no se fiava de algunos, y de otros tenia sospecha de lo arriba dicho, y que con diez ó doze amigos se velava é hacia centinela, y á los demas á todos havia quitado las armas, y que por esta causa le havia embiado delante para que diese noticia de esto, y el mismo Juan de Morones escrivió lo mismo al Governador, y que con Gaspar Ramirez embiava dos soldados presos de quien mas sospechava y que el seria forzado prender á otros por asegurar la cosa. Estas nuevas causaron gran tristeza generalmente en todo el campo, y particularmente el Governador sintió mucho la muerte del Maestre de Campo que era hombre que en toda la jornada havia servido á S. M. con gran zelo y voluntad y lealtad, y con todo cuydado procurava dar todo contento al Governador, y el bien general del campo, y á los soldados les fué padre. Vista esta desgracia luego el Governador despachó en continente la misma Fragata que vino de allá, con una dozena de soldados de confianza, en busca de la Nao para que ayudasen al Sargento, é viniesen en ella con él, y la Fragata grande despachó á Panae al Capitan Martin de Goyti, haciendole saber la muerte del Maese de Campo, y mandó decille se viniese al Real para proveer lo que mas combiniese.

Como el Governador tenia gran pena de la falta de la brea, porque sin ella las Naos ni las Fragatas se podian sustentar, ni la gente tener que comer, visto que en los Gigantes no se havia hallado recaudo, despacho otra Fragata á la Provincia de Eleyti, y en ella á Pedro de Herrera, para que en las partes donde el año pasado havia hallado alguna della, la procurase y la buscase comprada ó rescatada, ó de qualquier manera que él pudiese, y truxiese la mas cantidad que fuese posible; é dende á ocho ó nueve dias llegó á este Puerto el Sargento Morones con la Nao San Juan, é con la Fragata que fué en su busca, y dió cuenta al Governador de todo lo sucedido en la jornada, é como despues que partieron de Quavite para venir á este Real, viniendo él hasta entonces en la Fragata, le havia mandado el Maestre de Campo entrase en la Nao, y que en secreto le havia dicho y mandado que no se apartase dél ni le desamparase, é que mirase por él, y por si, porque havia entendido que le querian matar, é alzarse con la Nao, y le señaló y nombró algunas personas de quien se recelava y de quien se havia de guardar, y á lo que se entendió fué, que como el Maese de Campo prohivió en Quavite que nadie rescatase canela, ni les consintiesen comprarla, le tomaron odio, é que un Martin Hernandez, que era contramaestre de la Nao, natural Portugués, é otros amigos suyos havian tratado de matarle é alzarse con la Nao, é irse con toda la canela, é que el dicho contramaestre y algunos de los otros sus aliados fueron asimismo culpados en el Motin de Pablos Hernandez, é que desde aquella hora siempre él estuvo junto al Maese de Campo haciendole guarda con algunos soldados amigos suyos, el qual ya á esta sazon venia enfermo de unas calenturas que le havian sucedido, y viniendo de esta manera, porque el dicho contramaestre Martin Hernandez un dia intentó un desacato ó desverguenza, lo havia mandado el Maese de Campo ahorcar, diciendo, con aquello asegurava los demas hasta llegar á este Real, y que como despues agravandole su enfermedad murió el Maestre de Campo, havia encargado al dicho Morones la Nao y gente, y todo lo que en ella venia para lo traer á este Real, y entregando al dicho General, y que él para asegurar que no huviera alguna novedad ó alteracion havia prendido á los dos soldados que havia embiado con el Alferez Ramirez presos, y ansimesmo havia prendido á otros quatro ó cinco, que venian presos en la Nao para que el Governador hiciese justicia, dando á entender haber sucedido la muerte del Maestre de Campo de pura pasion y enojo de haver sentido que tratavan de quererle matar é amotinarse, y que ansi lo havia dicho al tiempo de su muerte, que no queria vivir entre los que le querian matar, haviendoles él criado. El Governador mandó poner á recaudo hasta ver la culpa que contra ellos resultava: mandó hacer informacion, para hacer en el caso justicia: en el inter llegó al Real el Capitan Martin de Goyti de Panae, con toda la gente que havia llevado, é cierto si no sucediera la muerte del Maese de Campo é de los demas que murieron, lo que mas arriba está dicho, la jornada fuera muy buena y acertada, por que truxeron noticia de haber mucha cantidad de canela en la dicha Provincia de Quavite, tanto que dicen que se podia cargar el Navio, é mas adelante, si los rescates que llevaron fueran aproposito de los Indios, porque de los nuestros de España, toman casi ningunos, é que tiene un Puerto razonable, aunque pequeño, y disposicion para hacer un fuerte donde se puedan asegurar los Navios que en el Puerto estuviesen; y hecho esto y poblado podra S. M. tener cantidad de canela que fuese servido. Al principio los Indios de Quavite, despues de hecha amistad, so color de paz intentaron una maldad y traycion de las que suelen; que yendo el Sargento Morones con la Fragata á tierra á hablar con ellos, le rodearon mas de treinta Canoas, y estando hablando con toda paz y amistad, á una seña que un Principal de ellos hizo, en un instante arrojaron mas de mil lanzas en la Fragata, de arte que los Soldados que en ella ivan que eran mas de veinte soldados, hirieron, y algunos dellos de siete y ocho heridas, é si acaso no acertaran á hizar la vela de la Fragata, la tomavan y los tomavan á todos, sino plugo á Dios, que el viento con la vela los sacó y los libró de entre los Indios; murió de las heridas un Español, y algunos de los otros llegaron casi á lo mismo, y aun hoy dia no están sanos todos; y con todo esto el Maestre de Campo pasó por ello é desimuló con ellos, é tornó de nuevo á hacer paz é amistad, por no dexar de efectuar á lo que havia ydo; y ansi comenzó y prosiguió el rescate de la canela, y se rescató para S. M. obra de sesenta y cinco quintales poco mas ó menos, que truxeron en la Nao, é por no haber rescates que á los Indios contentasen no se compró mas cantidad, demás desto truxeron Soldados mas de otros veinte quintales, que parece que despues que no huvo con que comprar para S. M. compraron los Soldados é Marineros con ropa de su vestir que davan á los Indios, y como no tienen saca della para ninguna parte, á toda ropa que les contentava davan canela: la gente de aquella tierra dicen ser velicosa y traydora, y vellaca, que no tratan ninguna verdad, y creo que todos son unos en esto. Tuvieron allí noticia que el año pasado quando pasó por allí la Armada de los Portugueses que fue á Maluco, les havian muerto entre Portugueses e Indios Malavares quarenta hombres, y que les havian tomado dos Bateles y dos ó tres bersos, y algunos arcabuzes, segun le dixeron los mismos Indios á los nuestros, no confesando que ellos lo huviesen hecho, sino que en la Isla de Taquima que está cerca dos leguas de alli lo havian hecho, é lo contavan, que estando los Portugueses en un rio lavando su ropa bien descuydados, havian dado los Indios sobre ellos y muerto los que arriba dice, y de los Bateles, bersos, y arcabuzes que les havian tomado, y cinco Indios Malavares que prendieron, havian bendido á una Isla que se dice Xoloe que esta cinquenta leguas poco mas ó menos de alli. Vieron los nuestros á los Indios de Quavite vestidos muchos zaraguelles, é camisas, é capillejos labrados de los Portugueses, por donde se sospechó que aunque lo negavan, devian ser ellos mismos los que hicieron el daño, que todo se puede creer segun son de traydores é vellacos, é de malas mañas. El Maestre de Campo como llevava por instruccion del Governador que si topase Portugueses les diese todo favor é ayuda, sintió mucho el daño que los Indios decian haverles hecho, y le pesó dello: si tuviera certinidad de los delincuentes, los castigara, y satisficiera dellos: deseó é procuró de rescatar los que decian havian cautivado, y comprarles los Bateles y artilleria para embiarlo á Maluco á los Portugueses sus dueños, y no pudo acabar que le dixesen donde estava la Isla de Xoloe, ni á que rumbo estava, sino que una vez decian una cosa, y otra vez otra, y otras veces lo contrario, y por esta causa los dexó y se vino sin efectuar lo que tanto deseava é quisiera, por que los Portugueses conocieran que nuestra amistad les era verdadera. Murieron en esta jornada demas del Maestre de Campo, quinze ó diez y seis personas de cámaras de sangre en el camino, y despues de llegado á este Real, que los Medicos decian haverles procedido de comer mucha canela; el Governador en lugar del Mateo del Sas, que en Gloria sea, nombró por Maestre de Campo al Capitan Martin de Goyti, por ser persona de toda confianza, y de mucha esperiencia en las cosas de la guerra, al qual le mandó tomase el conocimiento de la causa sobre el Motin y rebelion arriba declarado é hiciese justicia en el caso, el qual lo aceptó y procedió en ello, é hizo justicia de dos Soldados y un Marinero, que halló mas culpados de los que vinieron presos, que el uno era Juan Rodriguez, que era caporal de la capitania de Mateo del Saz, que era íntimo amigo y compañero del Contramaestre Martin Hernandez, y el otro Soldado se decia Sosa, y tiene los padres en Lisboa, aunque él lo negó y juró lo contrario quando pasó en esta Armada; y el año pasado quando la Armada Portuguesa llegó á esta comarca intentó pasarse á ellos: el Marinero se decia Antonio Corzo, y era Extranjero, y muy amigo y familiar del Contramaestre Martin Hernandez. Hecho esto, luego se proveyó en que se hiciesen las honras del Maestre de Campo como se hicieron. El Governador difirió el proveer de Capitan de la gente desta compañia por causas que á ello le movieron por entonces; y concluydo esto, despachó luego á la Fragata grande con otra pequeña, y en ellas al Sargento mayor Luis de la Haya con quarenta hombres á la Isla que dicen de los Negros al pueblo de Ticagluan al Principal llamado Siumbos, para que le diese el arroz que prometió de tributo, el qual se partió con instruccion que havia de tener para ello á los 22 de Mayo. En este interin volbió de Eleyte Pedro de Herrera con obra de ocho ó diez quintales de brea que havia rescatado y comprado de los Indios poco á poco é porque dió noticia que se podia rescatar mas alguna cantidad, aunque con dificultad é travajo, por que se comrava de cada uno un poco, le tornó á despachar é embiarles mas rescates con orden que procurase la mas cantidad que pudiese, por que la que havia traydo era menester solamente para una Fragata que estava haciendo en astillero, que el Governador la mandó hacer luego que se acabó la otra llamada Santi-Espiritus; y ansi mismo por la falta y necesidad de la brea, despachó otra Fragata á Butuan, donde tuvo noticia que se podria haber alguna cantidad della, y en ella al Sargento Juan de Morones, y al Contador Andrés Cauchela, con rescates para comprarla, los quales partieron con orden de lo que havian de hacer á los 28 de Mayo.