454.

(Año de 1547.—Febrero 20, Santiago.)—Carta de Juan de Agramonte al Emperador con noticia de lo recaudado y del estado precario de la isla.—(Colecc. Muñoz, t. LXXXIV, fol. 214 vto.)

El quinto y diezmo del oro cojido, fundido en ésta el año 45, es 1,075½ pesos. Los derechos de almojarifazgo en esta ciudad montaron 850 pesos. Los diezmos, sacados los excusados, 816 pesos. Para salarios de gobernador, oficiales, obispo, clérigos, etcétera, han faltado 728 pesos, que se han suplido de lo que habia en el arca de los años pasados. Si V. M. no hace merced á esta tierra, nos será forzado dejarla, especialmente los casados. Cada dia se despuebla y viene á menos. Provéase que los indios vacos por ausencia de sus dueños y los que están en solteros se repartan entre los casados y así se repara la tierra. La causa de estar los vecinos desasosegados y muchos con propósito de se ir, es que en dos y medio años hemos tenido tres gobernadores que han tomado residencia. De las informaciones y testigos unos contra otros, han nacido pasiones y rencores. Provéase como sea gobernador un vecino de la isla, que lo será con muy poco salario y hará bien, y venga a residir el obispo. El licenciado Chaves que ha estado aquí gobernador informará de todo.

En esta iglesia sirven: de provisor, Francisco Vergara, bueno, pero no letrado; Miguel Velázquez, canónigo, mozo en edad, anciano en dotrina y ejemplo, hijo de un vecino desta, por cuya deligencia está bien servida la iglesia. Mándese que se perpetuen los clérigos y no sean como agora, que cada dia se van. Provéase que en cada villa un alcalde y el cura recojan los diezmos y se paguen en dinero, pues si han de traerse los frutos de las heredades á largas distancias, será más la conduccion que el valor de ellos.

Lo que perteneció á la Santa Cruzada, ansi las bulas de españoles como de indios y compusion y mandas inciertas, monta 670 pesos. Por ahi se verá los pocos que somos en la isla y la mucha necesidad de la tierra.

Es menester en la Habana un contador con salario que, juntamente con su alcalde y un regidor avalien las mercaderias y tengan cada uno su llave del arca, como yo dispuse cuando estuve á tomar las cuentas. Yo quedé pobre en la conquista de Santa Marta. Pido ayuda de costa.


455.

(Año de 1547.—Febrero 20, Santiago.)—Carta de Juan de Agramonte al Obispo anunciando que en cuanto á las pagas no pueden dejar de ir mal, porque las rentas Reales no alcanzan á los salarios. Que podía excusarse Gobernador en la isla, pues ellos son los que mueven odios y rencores, y cada uno quiere enriquecerse, y por si duran poco, roban sin tiento.—(Colec. Muñoz, t. XCII, fol. 121 vto.)